Fuentes web
Entradas
Comentarios

Click aquí para entrar en el facebook de Manuel Mora Morales

Esta imagen (pulsar sobre ella para verla mayor) pertenece a un guachinche (una especie de restaurante humilde que existe en las Islas Canarias) de Tenerife. Todo este  abigarramiento de iconos y estampas religiosas, de frases ingeniosas, horteras e ingenuas, de flores de plástico, de calendarios y escudos deportivos, de recortes de prensa y de programas de fiesta forma parte de la decoración habitual de numerosos negocios diseminados por nuestros campos. Una estética barroca que habitualmente pasa desapercibida a nuestros ojos isleños, pero capaz de competir en originalidad y tradicionalismo con las de Latinoamérica o las orientales.

Gran parte de la identidad canaria tiene su reflejo en estas paredes que, a buen seguro, los artífices de la cosa turística y de la modernidad atorrante eliminarían de raíz. Pero, queramos o no, ésa es, precisamente, una parte de nuestra raíz, la que nos mantiene sujetos a nuestra cultura real, tan ajena a los papá noëles, a los toros y a los hallowines.

Felicidades

Felicidades

Haga click en la imagen

A veces, cuando una opinión se aparta de las emitidas por los medios de comunicación y de las informaciones procedentes de fuentes oficiales, políticas o científicas, se tiende a no valorar demasiado su contenido, sin siquiera tomarse el trabajo de analizarla. Los destinatarios de los artículos de opinión suelen optar por elevar a los altares la opinión mayoritaria, basándose en la conocida teoría del millón de moscas que proclama que la mayoría jamás puede estar equivocada. Sin embargo, con frecuencia lo está, tanto cuando se trata de valorar el alimento preferido por las moscas como cuando aprecia o devalúa hechos concretos.

Un ejemplo evidente ha sido la crisis volcánica de El Hierro. En este mismo blog escribí, en septiembre, que las autoridades políticas y científicas no estaban procediendo de forma correcta y que las declaraciones de los “vulcanólogos” no servían absolutamente para nada, porque no parecían enterarse de lo que estaba sucediendo.

Uno de los comentarios que me llegaron decía, que aún estando de acuerdo conmigo, era extraño que nadie más hubiera escrito una sola palabra sobre ese esperpéntico manejo de una crisis, más digno de Pepe Gotera y Otilio que de unos señores a quienes pagamos sueldos altos para que nos protejan de los peligros sísmicos y volcánicos. Durante semanas, estuve haciéndome cruces, sin poder creer que los canarios admitieran de manera tan pasota lo que estaban haciendo en El Hierro esos científicos y autoridades, cuyo trabajo más arduo consistía en decir, con cara de circunstancias, los mismos lugares comunes en televisión.

Pero el paso del tiempo es la auténtica máquina de la verdad. Ahora, aparece una nota conjunta del CSIC, del IEO, del IGME y de la AEMET diciendo lo mismo: la actuación política y científica durante la crisis volcánica de El Hierro ha sido un disparate de principio a fin.

No me parece ningún consuelo que estos organismos hayan terminado por opinar lo mismo que yo y que cualquiera que quisiera ver lo que de verdad estaba sucediendo, sin dejarse influenciar por los medios de comunicación. Sin embargo, me parece que el CSIC y los otros organismos también han hablado a destiempo y son tan responsables del asunto como el resto. Por cómplices sileciosos.

En fin, incluyo, a continuación, los artículos aparecidos hoy (sábado, 17.12.2011) en El País y en El Hierro Digital, comentando la citada nota. No tiene desperdicio.

EL PAÍS:
Científicos de organismos oficiales denuncian la opacidad de los datos de El Hierro
Los científicos de organismos oficiales como el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), el Instituto Español de Oceanografía (IEO), el Instituto Geológico y Minero de España (IGME) o la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) denunciaron en la reunión de coordinación de Madrid, celebrada el 10 de noviembre, que ni siquiera ellos tienen acceso a datos oficiales de la erupción de El Hierro. Así figura en el resumen de la reunión realizado por Francisco Montero de Espinosa, vicepresidente del CSIC, que ha enviado a los participantes y al que ha tenido acceso este diario.

Los científicos aseguran que el CSIC retiene información de lo que está ocurriendo en la isla para monopolizar las publicaciones
El malestar entre los científicos crece por la ocultación de datos necesarios para estudiar el fenómeno y poder publicar en revistas científicas y realizar trabajos de investigación. Los científicos criticaron que tenían acceso de todos los datos de los volcanes de Islandia pero que en El Hierro, el Instituto Geográfico Nacional (IGN) retiene información para monopolizar las publicaciones. El CSIC no ha querido comentar el acta de la reunión, por la que Canarias ya envió una queja.
“Se constata que no están en acceso abierto para los investigadores todos los datos científicos que se están obteniendo por las instituciones que asesoran al PEVOLCA”, afirma el resumen realizado por Montero de Espinosa.
La de El Hierro es la primera erupción volcánica en 40 años en España y ha revelado una profunda división entre los organismos que lo pueden estudiar. Primero fue el retraso en pedir un buque oceanográfico, la falta de expertos en vulcanología en el IGN y la reapertura del túnel de la isla en contra de los estudios científicos.
La nota del vicepresidente del CSIC admite “ha podido haber al inicio alguna descoordinación con grupos científicos conocedores del volcanismo de El Hierro. Se han detectado unas deficiencias o necesidades que deberían suplirse de la mejor forma posible para poder continuar con el seguimiento de la actividad eruptiva”, aunque también señala que la gestión del IGN “está siendo muy profesional y correcta”.
En la reunión, los asistentes pidieron una “recogida sistemática de muestras de los productos eruptivos”, una “batimetría comparativa” para “determinar la profundidad exacta a la que se encuentra el edificio volcánico” y un análisis “de la señal de tremor recogida mediante array sísmico para poder determinar la existencia de uno o más focos de tremor, lo que podría indicar la existencia de otros focos eruptivos en otros puntos de la zona, como por ejemplo la zona norte de la isla”.

EL HIERRO DIGITAL

El vicepresidente del CSIC admite en una nota interna que hubo descoordinación en la erupción

“El vicepresidente del CSIC admite en una nota interna que hubo descoordinación en la erupción.- Hay críticas porque los datos de Islandia son más transparentes que los de la isla canaria

Los científicos de organismos oficiales como el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), el Instituto Español de Oceanografía (IEO), el Instituto Geológico y Minero de España (IGME) o la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) denunciaron en la reunión de coordinación de Madrid, celebrada el 10 de noviembre, que ni siquiera ellos tienen acceso a datos oficiales de la erupción de El Hierro. Así figura en el resumen de la reunión realizado por Francisco Montero de Espinosa, vicepresidente del CSIC, que ha enviado a los participantes y al que ha tenido acceso este diario.

El malestar entre los científicos crece por la ocultación de datos necesarios para estudiar el fenómeno y poder publicar en revistas científicas y realizar trabajos de investigación. Los científicos criticaron que tenían acceso de todos los datos de los volcanes de Islandia pero que en El Hierro, el Instituto Geográfico Nacional (IGN) retiene información para monopolizar las publicaciones. El CSIC no ha querido comentar el acta de la reunión, por la que Canarias ya envió una queja.

“Se constata que no están en acceso abierto para los investigadores todos los datos científicos que se están obteniendo por las instituciones que asesoran al PEVOLCA”, afirma el resumen realizado por Montero de Espinosa.

La de El Hierro es la primera erupción volcánica en 40 años en España y ha revelado una profunda división entre los organismos que lo pueden estudiar. Primero fue el retraso en pedir un buque oceanográfico, la falta de expertos en vulcanología en el IGN y la reapertura del túnel de la isla en contra de los estudios científicos.

La nota del vicepresidente del CSIC admite “ha podido haber al inicio alguna descoordinación con grupos científicos conocedores del volcanismo de El Hierro. Se han detectado unas deficiencias o necesidades que deberían suplirse de la mejor forma posible para poder continuar con el seguimiento de la actividad eruptiva”, aunque también señala que la gestión del IGN “está siendo muy profesional y correcta”.

En la reunión, los asistentes pidieron una “recogida sistemática de muestras de los productos eruptivos”, una “batimetría comparativa” para “determinar la profundidad exacta a la que se encuentra el edificio volcánico” y un análisis “de la señal de tremor recogida mediante array sísmico para poder determinar la existencia de uno o más focos de tremor, lo que podría indicar la existencia de otros focos eruptivos en otros puntos de la zona, como por ejemplo la zona norte de la isla”.”

Dijo Jorge Luis Borges que Quevedo es una literatura en sí mismo. Lo cual también podría afirmarse del propio Borges que no andaba lejos de las virtudes, defectos, fobias y empatías del escritor manchego. En fin, para qué engañarnos: dos hideputas con buena pluma.

Gran parte de las ocurrencias literarias de Francisco de Quevedo y Villegas nacieron como fruto de la mala leche del escritor infanteño. Su agudeza brilla especialmente cuando desacredita a sus enemigos e indica los desperfectos de sus contemporáneos. Naturalmente, en un país en el que a nadie le han interesado jamás las cualidades de su vecino y donde la gente se queda embelesada con chismes sobre cualquier atrocidad que afecte al prójimo, el triunfo de Quevedo estaba más asegurado que el de Sálvame en los hogares españoles del siglo XXI. ¡Suerte tuvo Dante de no nacer en España, porque su  infierno habría sido otro!

Quevedo intenta curarse en salud, utilizando su encantadora demagogia: “No me arguyas maldiciente porque digo mal de los que hay en el  infierno, pues no es posible que haya dentro nadie que sea bueno.” Evidentemente, para Quevedo el  infierno era el reino entero de las Españas y los condenados, todos los vasallos. ¿Todos? No. Quevedo salvó a los pobres de solemnidad, a aquellos que por no tener, no tenían ni un diablo que los llevara al  infierno. Algo es algo, aunque una cosa es predicar y otra, dar trigo, pues tanto el señor feudal de la Torre de Juan Abad, don Francisco de Quevedo, como el conde don León Tolstoi, jamás renunciaron por completo al patrimonio aristocrático heredado, a pesar de su afición por los descamisados.

Antecedente ilustre de cuantas mercedesmilá por el mundo trotan, el infanteño amamantó, literariamente, a legiones de españoles fascinados en la contemplación de sus fobias y de sus gracietas dirigidas a los policías, a los alcaldes, a los taberneros, a los poetas y, sobre todo, a los judíos. Los judíos pobres no tuvieron la suerte de que don Francisco los salvara; ni los ricos.

Dado que en ese tiempo no existían los poderosos grupos de comunicación actuales ni los escudos de energía de Star Trek, don Francisco usaba como protección sus títulos nobiliarios y su escudo familiar. La prosa suelta de Quevedo llegaba a poner muy nerviosos a los personajes más reaccionarios de su tiempo, a los que todo lo miraban a través del filtro de la Inquisición, como hoy algunos analizan los acontecimientos preguntándose “qué dirían sobre esto los sabios filósofos de Intereconomía”. En palabras de Henry Ettinghausen: “Los que hemos expresado alguna vez lo muy reaccionario que a menudo nos resulta Quevedo tendríamos que reconocer el hecho de que sus obras más emblemáticas en prosa escandalizasen a otros sectores, mucho más reaccionarios todavía, de la sociedad de su tiempo.” Algo así como otorgar un reconocimiento a Camilo José Cela por escandalizar con sus tacos cuarteleros al establishment franquista del que él mismo formaba parte. ¡Manda castaña!

Estas exhibiciones quevedianas de sublimes chismorreos alcanzaron sus puntos culminantes en ciertas descripciones de las penas que sus contemporáneos sufrirían en el  infierno. La lente literaria del escritor enfocó cada rincón de este  infierno, cada profesión castigada, cada tormento,… para mostrar a sus lectores –en un prematuro alumbramiento de Gran Hermano– dónde se encontraba la inmundicia nacional que empañaba los brillos del Siglo de Oro. He compuesto esta pequeña lista que muestra, bien de manera expresa o bien a cencerros tapados, los más fervientes deseos de Quevedo para sus vecinos en el otro mundo. Así repartía él su satánica lotería:

Aguadores: Han tenido la suerte de sufrir un leve tormento junto a los taberneros, dado que ambos vendían agua como principal mercancía.

Reyes: Don Francisco nos advierte, en boca del demonio, que “Sólo tienen bueno los Reyes, como es gente honrada, que nunca vienen solos, sino con pinta de dos o tres Privados, y traen todo el reino tras sí, pues todos se gobiernan por ellos. Y en resolución los malos Reyes se van al infierno por el camino real, y los mercaderes por el de la plata.”

Animales: No hay uno solo en el infierno.

Aristócratas: Condenados a leer la lista de sus títulos nobiliarios mientras un grupo de diablos se muere de la risa. Un demonio se encarga de decirles verdades para atormentarlos, como un discurso sobre la valentía o la honra que “está junto al culo de las mujeres, la vida en la mano de los doctores y la hacienda en la pluma de los notarios. ¡Desvaneceos pues bien, mortales!”

Astrólogos: “Otro tras él andaba diciendo a los diablos que los mortificaban, que mirasen bien si él era verdad que había muerto, porque él tenía Júpiter por ascendente y a Venus en la Casa de la Vida, sin aspecto ninguno malo, y que era fuerza que viviese noventa años.

–Miren –decía–, que les notifico que miren bien si soy difunto, porque por mi cuenta no puede ser.”

Banqueros y empresarios: Se queja un diablo sobre que más de uno ha querido montar un negocio vendiendo leña para las calderas de aceite donde se cocinan los condenados. Otros, más emprendedores, propusieron al diablo que le arrendara “los tormentos, pareciéndole que ganaría mucho con ellos. Éstos ponemos al lado de los jueces que vivieron mal en la tierra.”

Beatos: “Mirad cuántos son los que hacen algo mal hecho, y se lo reprenden, pasan adelante y dicen: ‘Dios es piadoso y no mira en niñerías: para eso es la misericordia de Dios tanta’. Y con esto, mientras ellos haciendo mal esperan en Dios, nosotros los esperamos acá.”

Cantineros: Los dejan sueltos y pasear a su aire por el infierno. La razón es que nadie teme que se fuguen quienes tanto hicieron por entrar, vendiendo agua por vino.

Cocineros: Condenados “por el pecado de la carne sin conocer mujer, tratando más en huesos.”

Dueñas: penan en una laguna, convertidas en ranas “tan pierniabiertas, y que no se pueden comer sino de medio abajo, como la dueña, cuya cara es siempre trabajosa y arrugada.”

El Bosco: También puso Quevedo a este pintor en el  infierno: “… poco ha que fue Gerónimo Bosco allá; y preguntándole por qué había hecho tantos guisados [persona bien parecida o dispuesta] de nosotros [los diablos] en sus sueños, dixo: porque no había creído nunca que había demonios de veras.”

Enamorados: Hay muchos, aunque la mínima parte corresponde a quienes se han enamorado de una mujer. La mayor parte se enamoraron de sí mismos o del dinero.

Farmacéuticos: “Estos son los boticarios, que tienen el infierno lleno de bote en bote, gente que cuando otros buscan ayuda para salvarse, éstos la tienen para condenarse.”

Gays: Representados por Judas, el que le dio un beso a Jesús antes de venderlo. Por esto, Quevedo lo tacha de capón, que ni es macho ni es hembra.

Libreros: Atormentados con el humo que despiden las hojas de sus libros ardiendo, se quejan de que “todos se condenan por las malas obras que han hecho, y yo y todos los libreros nos condenamos por las malas obras que hacen otros.”

Jueces: Los demonios los tienen muy mimados, “porque de cada juez que sembramos cogemos seis procuradores, dos relatores, cuatro notarios, cinco abogados y cinco mil negociantes, y esto cada día.”

Mujeres: Le parece a Quevedo que las feas tienen, estadísticamente, más probabilidades de terminar en el  infierno, donde hay “seis veces más, porque los pecados para conocerlos y merecerlos no hay más que hacerlos y las hermosas hallan tanto que las satisfagan el apetito carnal, hártanse y arrepiéntese; pero las feas como no hallan a nadie, allá se nos van en ayunas y con la misma hambre, rogando a los hombres.”

“Iban las mujeres hermosas al infierno tras el camino de los hombres, y los hombres tras ellas y su dinero, tropezando unos en otros.”

Supongo que la genialidad del autor absuelve su machismo. ¿O sólo vamos a disculparle su antisemitismo? Las señora tienen la palabra…

Notarios: Tienen tanta prisa en llegar al infierno que no caminan ni corren, sino vuelan. Los han condenado a cazar ratones en la infernal morada.

Poetas: Son los personajes más abundantes, los tienen metidos dentro de grandes jaulas, como si fueran pájaros. Ellos son los únicos que cantan sus pecados, mientras los demás los lloran. El  infierno que ha tenido que sufrir una ampliación de sus instalaciones para poder albergarlos a todos. Los castigos son variados, pero sobresalen dos que denotan la crueldad sin límites del insigne cojo de Villanueva de los Infantes:

a. No dejarles leer en voz alta las obras que componen, y

b. Obligarles a escuchar lecturas realizadas por otros poetas.

Uno de ellos se queja de la sumisión a la rima consonante:

“Dije que una señora era absoluta,

y siendo más honesta que Lucrecia,

por dar fin al cuarteto la hice puta.

[...] Aquí nos tienes, como ves, metidos,

y por el consonante condenados:

a puros versos, como ves, perdidos,

¡Oh, míseros poetas desdichados!”

Policías: Están junto a Lucifer, en el peor lugar del  infierno. Tienen los mismos intereses que el demonio: la presencia del delito les proporciona felicidad. Sin delincuentes, se les terminaría el trabajo. Como le revela el mismo demonio a Quevedo: “Persuádete a que los alguaciles y nosotros todos somos de una orden, pero los alguaciles son diablos calzados, y nosotros alguaciles recoletos que hacemos vida áspera en el  infierno.”

Sobre la afición a las bebidas alcohólicas de la policía, Quevedo asegura que los alguaciles son los que más aborrecen el agua “pues aún por no verla en su nombre, llamándose propiamente ‘aguaciles’, han encajado una ele en medio, llamándose ‘alguaciles’.”

Un cura le reprochó a un demonio que martirizase a un policía con el sólo objeto de evitar que floreciera la justicia. “No lo hago por eso –replicó el diablo­­–, sino que tu mayor enemigo es el de tu mismo oficio. Y ten lástima de mí, y sácame del cuerpo de este alguacil, porque soy demonio de prendas y calidad, y perderé después mucho en el  infierno por haber estado acá con malas compañías.”

Le decía otro diablo al poeta: “–Dígoos que no hay ninguno en el  infierno porque en cada alguacil malo, aun en vida, está el infierno en él y no él en el infierno.”

Profetas: Los falsos, naturalmente, como Mahoma y Lutero que están en la antesala de Lucifer, acusados de haber llenado el infierno con millones de almas. Quevedo es realmente duro con ellos y les dirige palabras muy rigurosas. Al primero le lanza la grave acusación de haber privado del vino y del tocino a sus seguidores y al segundo, de haber desterrado las imágenes y de alentar a sus fieles a que pecaran, porque ya Cristo había pagado por ellos.

Santiguadores y adivinos: “Jamás hubo nadie que se quejase de ellos, porque si le sanan antes, se lo agradece; y si le matan no se puede quejar.”

Sastres: “–Deben entender los sastres en el mundo de que no se hizo el infierno sino para ellos, según se vienen acá.

Preguntó otro diablo cuántos eran. Respondieron que ciento; y respondió el demonio malbarbado, entrecano:

–¿Ciento y sastres? No pueden ser tan pocos, la menor partida que hemos recibido ha sido de mil y ochocientos. En verdad que estamos por no recibirlos.

Afligiéronse ellos, mas al fin entraron. ¡Ved cuáles son los sastres, que es para ellos amenaza no dejarlos entrar en el infierno!”

Una vez dentro, un gran demonio cojo los usó como leña para calentar calderas, como se hacía habitualmente. El pobre diablo había encojado de tanto cargar sastres camino del averno.

Zapateros: Llegaron al infierno, no por su propio pie como la mayoría, sino por el pie ajeno. Allí están todos, entre los únicos árboles que hay en el infierno, vomitando los pasteles que le suministran los pasteleros.

Yernos de reyes: Es raro, pero sobre éstos no dice nada Quevedo.

Zurdos: Condenados por no hacer nada a derechas. Ni los diablos quieren darles tormentos, aunque ellos lo piden constantemente porque se sienten discriminados. Tal es la desgracia de ser zurdo, según uno de los diablos de Quevedo, que a nadie le cortan la mano derecha para convertirlo manco, sino para castigarlo siendo zurdo.

Saturno devora a sus hijos (pintura atribuida a Goya).

Saturno devorando a sus hijos. (Pintura al óleo de Rubens).

Nunca me gustó la manera que tuvo Occidente de derrocar a los gobiernos del Magreb, desde Egipto hasta Libia, empleando con furor la misma muerte al por mayor que criticaba. Y no me gustó, en primer lugar, porque no me produce placer la muerte ajena y, en segundo, porque estas formas de implantar las democracias justifican, universalmente, cualquier método homicida para lograr fines políticos o económicos. Volvamos la vista a Colombia, donde la presencia de los paramilitares ha sido el mejor abono para mantener viva la guerrilla durante muchos decenios. Los muertos llaman a los muertos.

En cuanto a las democracias implantadas, basta contemplar Egipto para darse cuenta de lo fácil que resultaba predecir su fracaso: ahora, la población egipcia se concentra en calles y plazas para que sus “salvadores” abandonen el poder que ocuparon con las armas en las manos. ¿No es patético? Lo mismo, o quizás algo peor, sucederá en Libia. ¿Seguiremos aplaudiendo el terror, venga de donde venga? Por supuesto que sí. Aplaudiremos el terror, aplaudiremos a los verdugos y aplaudiremos la muerte con sólo escuchar tres o cuatro noticieros de la CNN y de la BBC y de la TVE diciéndonos que es imprescindible matar a unos muchos con cualquier disculpa. Aplaudiremos, y aplaudirán nuestros genes, porque la sangre es el combustible que mueve las doradas ruedas de la ambición y de la intolerancia: sobre ellas se bambolea, retrocede y avanza la Historia humana.

Ruedas que también transitan, cada vez con más soltura, por la decrépita Europa. Sin respeto a sus canas, ya se ha iniciado el desalojo forzoso de algunos Gobiernos europeos. Eurogolpes de estado que sin mediar elecciones (condicio sine qua non de cualquier golpe de estado que se precie) han puesto de patitas en la calle a los presidentes elegidos por los ciudadanos, sustituyéndolos por banqueros sin corazón, fríos y rígidos como peces congelados.

Para remediar el mal de los ratones, que somos nosotros, consentimos en colocar gatos a gobernarnos, con el encargo de ponerse ellos mismos los cascabeles. En Europa los fusiles de asalto del Magreb han sido reemplazados por análisis torticeros de las agencias calificadoras, mientras que las ejecuciones sumarias han devenido en ejecuciones de hipotecas y los repartos de comestibles de la Cruz Roja en comedores sociales para los desempleados. Golpes lights, fríos y ligeros como yogur helado, ideales para adelgazar cada vez más las líneas… de crédito.

Según la Ilíada, los troyanos introdujeron en la ciudad a sus enemigos griegos, ocultos en el interior de un gran caballo de madera.
 

Evidentemente, a partir de ahora, los dos primeros países ocupados, Grecia e Italia, tendrán unas relaciones muy fluidas con el Fondo Monetario Internacional, con el Banco Central Europeo y con Los Mercados, que se han convertido en un auténtico Monstruo del doctor Frankenstein, el cual crece y crece, alimentado por aquel dinero nuestro que tantos sudores nos costó ganar y que ahora esconden los banqueros, en los zulos de sus paraísos fiscales, con el fin de agradar a sus anónimos dueños. Los banqueros. Ellos. Sí. No los mendigos ni los políticos ni los policías ni los mecánicos ni los industriales ni la clase media ni usted ni yo. Sino esos banqueros especuladores que amotinados, en nombre del Monstruo, han comenzado a acceder a los puestos de mando de las naciones. Utilizan la misma táctica que tan buenos resultados deparó en la guerra del Magreb: atemorizar a los gobiernos; después, asaltarlos;  finalmente, derrocarlos y sustituirlos. Son los mismo banqueros que nos prestaron dinero durante una temporada para engordarnos, igual que la bruja malvada engordaba a Hansel y Gretel  para asarlos en el horno. Son los banqueros que nos bajaron los intereses  para entrar en nuestras casas como troyanos informáticos y desvalijarlas, igual que los griegos con su caballo de madera  se introdujeron y saquearon Troya. Sólo que, esta vez,  resurgiendo como ave Fénix, troyanos y caballos han vuelto para metérsela doblada a los griegos. ¡Nadie podrá negar el valor simbólico de comenzar el desollamiento democrático por la prístina cuna de la Democracia!

Saturno devorando a su hijo (Pintura de Goya).

No obstante, teniendo en cuenta lo poco que a los banqueros les importa la cultura, si no es para especular, ¿para qué rayos quieren estos eurogolpistas empuñar las riendas de gobiernos arruinados? ¿Para salvarlos? No, ni soñarlo. Para salvarlos no. Lo que desean, y lo desean fervientemente, es terminar de realizar un trabajo en el que son especialistas: exprimir los bolsillos de la población hasta el último euro, raspar el caldero de las economías nacionales hasta dejarlo limpio como una patena. Entonces, sólo entonces, dejarán que los políticos elegidos por nosotros regresen a robarnos moderadamente de esa forma  amateur que nosotros les toleramos, como si fueran inocentes niños traviesos.

Sólo nos cabe esperar que no suceda igual que tras la crisis económica mundial de los años treinta y se desencadene otra terrible guerra mundial, provocada por algún nuevo salvapatria o salvacrisis con bigote o sin él.

Pasado mañana hay elecciones en España. Gane quien gane parece tener los días contados en el poder. Los candidatos son tipos hechos de mantequilla que a la menor señal del FMI abandonarán la Moncloa como corderitos. En su lugar, va a gobernar otro tiburón con piel de besugo, como en Grecia y en Italia y, la próxima semana, mes o trimestre, en Irlanda y Portugal. No nos engañemos, hemos dejado crecer al Monstruo y, como Neptuno a sus hijos, ahora nos devora. No es la primera vez ni será la última: si cualquier mentecato banquero, o bancario, como ahora le gusta llamarse al director o al apoderado de la sucursal que nos engañó con el contrato de la hipoteca, nos pone delante media docena de brillantes abalorios –con forma de casa, de coche o de crucero- le entregamos a cambio nuestra alma, tan adecuadamente simbolizada por esos billetes arrugados que nos limosnean cada fin de mes a quienes tenemos la desdichada dicha de seguir trabajando… Pero, a pesar de todo, no creamos esa milonga de la inocencia de los bancos, como si los banqueros y los especuladores no formaran parte de la misma Cosa.  Siguiendo ese razonamiento, a la mano del ladrón no alcanza la culpa de robar carteras, porque sólo obedece las órdenes del cerebro. Pero sabemos que sí es parte esencial del delito: sin ella, el ladrón deseará robar, pero no podrá. Lo mismo que los especuladores sin los bancos.

Vayamos a votar. Pero no perdamos el derecho a disentir. Muramos con las botas de la dignidad puestas.

Tal día como hoy, 9 de noviembre de 1757, nació Antonio Ruiz de Padrón, en las Islas Canarias. Murió casi 66 años más tarde en Galicia, sin que nadie sepa dónde fue enterrado. Ni falta que hace, porque su gloria no está en un puñado de huesos, sino en el recuerdo de cuanto hizo por los hombres y las mujeres de su tiempo… y del nuestro.

Honor a la memoria del clérigo y Diputado doceañista Ruiz de Padrón que logró acabar con la ignominia de la Inquisición Española, que luchó por las libertades civiles y religiosas en el escenario más adverso y peligroso que se pueda imaginar, que mostró al mundo cómo desempeñar la representación política con dignidad.

El próximo mes diciembre se cumplen 200 años de su entrada en el Parlamento Constitucional, instalado en la iglesia de San Felipe Neri, en Cádiz, desde donde podían escucharse los cañonazos de las tropas francesas que rodeaban la ciudad, mientras se firmaba el texto de la Constitución. Tres meses más tarde, en día 19 de marzo de 1812, esta Constitución fue promulgada. El pueblo la festejó y la bautizó como “La Pepa”, puesto que apareció el día de San José.

En esta casa nació Antonio José de San Miguel Ruiz Armas (Antonio Ruiz de Padrón), en el siglo XVIII.

Roma, como Atenas, Estambul y la inmensa mayoría de las grandes ciudades históricas, es un puchero rebosante de elementos provenientes de diversas épocas. Hoy, la Ciudad nos muestra novedades que, evidentemente, no pudo conocer Antonio Ruiz de Padrón, dado que aparecieron después de su partida. Pero también existen antiguas construcciones, estatuas, etc., anteriores al siglo XVIII, que tampoco pudo conocer nuestro Diputado doceañista, porque son el fruto de hallazgos arqueológicos posteriores.

He querido incluir algunas imágenes de lo que no pudo contemplar Ruiz de Padrón en Roma, compensando otras cosas que sí contempló y ya no existen, destruidas por las guerras, los meteoros atmosféricos, el desarrollismo,…

De los escribanos e improvisadores de versos callejeros de antaño, se ha pasado a caricaturistas y dibujantes como éste de la Piazza Narvona.

Bajo la tela roja, hay una inmigrante pidiendo limosna en la estación de ferrocarril Termini.

La vespa ha sido durante muchas décadas uno de medios de transportes más populares en Roma.

Graffiti sobre una señal de tráfico.

Vestido de papel de periódico, expuesto en un escaparate de Roma. Ignoro por qué el diseñador ha utilizado un periódico español.

Otro vestido de papel de periódico, esta vez italiano.

Pizza al gusto romano. ¿Las comió Ruiz de Padrón? Es probable que no las conociera, dado que, en esa época, sólo se cocinaban en Nápoles y en casa de las familias más aristocráticas de Roma. Durante el siglo XIX, la pizza se fue conociendo a lo largo de la península italiana y no se popularizó en el país hasta después de la Primera Guerra Mundial.

Nueva escalera helicoidal de acceso al Museo Vaticano.

Sin palabras.

Antiguo cartel de cine italiano.

En las proximidades de puente de Sant’Angelo se encuentra esta librería española que contiene, sobre todo, libros religiosos.

Un establecimiento inaugurado en enero de 2011.

Decir Roma es decir moda. En la época de Ruiz de Padrón, ninguna madama romana se hubiera puesto un vestido así… con tan poco escote.

Pero no llegará en bus: según informa el letrero, la línea está cerrada.

Grupo escultórico moderno en el corso Vittorio Enmanuelle II.

Una fuente con un pastiche.

Acordeonista callejera, habitual en la Plaza de Avona: verano.

Acordeonista callejera, habitual en la Plaza de Avona: invierno.

Cuadro de un bar restaurante típico romano.

Caricaturista callejero.

La siesta también es sagrada en la Ciudad Eterna.

Un antiguo restaurante que Ruiz de Padrón tuvo la gran suerte de no conocer.

Desde primeras horas de la mañana, en el Coliseo acampan las legiones romanas.

El Coliseo es un buen lugar para fotografiarse con romanos a un módico precio.

Monumento a Vittorio Enmanuelle II, unificador del estado italiano y rey de Italia desde 1861.

Monumento a Vittorio Enmanuelle II.

Monumento a Vittorio Enmanuelle II, artífice del moderno estado italiano.

Detalle del Monumento a Vittorio Enmanuelle II.

Letreros a la venta en las tiendas de souvenirs, apropiados para regalar a los enemigos del buen gusto.

Por un oído me entra…

Rastro de navidad.

Anuncios en la entrada de una iglesia romana: parece que ante los avances de la psicología, hasta los confesores italianos han tirado la toalla… ¿O será al revés?

Ruiz de Padrón no conoció los automóviles, pero sí a mendigos malviviendo en las calles de Roma.

La gente está harta de que le roben la bicicleta…

Peregrinos en tour.

Tren de alta velocidad en la estación Termini.

Letrero colocado en un kiosco próximo al Puente de Sant’Angelo. El kiosquero, harto de tanta pregunta por artículos que no vende, concluye y avisa que: “Esto es un kiosco, no unos grandes almacenes”.

Escaparatismo siglo XXI: los panes y los peces.

Detalle del milagro.

¡Buen 2011 sin corrupción! Pobrecitos míos…

Penúltima entrega de imágenes de la Roma que visitó Antonio Ruiz de Padrón, Diputado canario en las Cortes de Cádiz y uno de los principales responsables de la abolición constitucional de la Inquisición española.

En enero de 1813, se leyó en las Cortes el célebre Dictamen contra la Inquisición Española, de Ruiz de Padrón. Días más tarde, ese monstruo institucional fue abolido oficialmente por los Diputados.

La gaviota y el ángel.

Empedrado de una calle romana.

Todas las fuentes e iglesias parecen ser pocas para lavar tantos pensamientos impuros en los ciudadanos y ciudadanas de Roma y el Vaticano (digo yo…).

Perspectiva del puente de Sant’Angelo, en los territorios fronterizos de la Roma pecadora con la Roma santa del Vaticano.


Lo mismo.

Lo mismo.

Excavaciones en la zona de la Piazza Argentina.

El Pulcino della Minerva (1667), una escultura de Bernini. Sobre un elefante, fue montado un obelisco egipcio.

El mismo elefante de Bernini.

La Roma de las prisas y de las contaminaciones acústica, visual y medioambiental se mezcla con la ciudad monumental que ya existía en el siglo de Antonio Ruiz de Padrón.

¡Ojalá no nubiera tantas monjas en el paro! Me dio una pena tremenda verlas pasear todo el día por Roma sin tener, aparentemente, otra cosa qué hacer… Y me acordé de cuando Ruiz de Padrón le aconsejaba a los frailes mendicantes gallegos que se pusieran a trabajar en lugar de comerse la comida de los pobres campesinos.

La religión y el oro, matrimonio perfecto.

Ya viene, ya viene.

“No poseáis oro ni plata, ni dinero en vuestras faxes.” (Mateo, 9, 10)

“Y les mandó que no llevasen nada para el camino, ni alforja , ni pan, ni dinero en la bolsa , sino solamente un bordón.” (Marcos, 8, 4).

“Y les dixo: No llevéis nada para el camino, ni baston, ni alforja, ni pan, ni dinero ni tengáis dos túnicas.” (Lucas, 3, 9)

Otra vista de la cúpula de la basílica de San Pedro.

Turistas en la Plaza de San Pedro.

Detalle de la basílica de San Pedro.

Interior de la basílica de San Pedro.

Vista aérea de la Plaza de San Pedro.

Instalaciones en el Vaticano.


Cúpulas. Basílica de San Pedro.

Detalle de escultura en la Basílica de San Pedro.

Detalle de escultura en la Basílica de San Pedro.

Detalle de escultura en la Basílica de San Pedro.

La Piedad de Miguel Ángel (1499). Basílica de San Pedro.

Detalle de escultura en la Basílica de San Pedro.

Detalle de escultura en la Basílica de San Pedro.

CONTINUARÁ EN…

La Roma que NO conoció Ruiz de Padrón (5)

Click aquí para entrar en el facebook de Manuel Mora Morales

Continúo insertando fotos de la Roma que, a caballo entre los siglos XVIII y XIX, visitó Antonio Ruiz de Padrón, Diputado canario en las Cortes de Cádiz y adalid de la abolición de la Inquisición española.

El próximo día 9 de noviembre se cumplen 254 a ños de su nacimiento y, el 18 de diciembre, 200 años de su entrada en las Cortes de Cádiz y de su firma en el texto constitucional que se publicaría en marzo de 1812.

Fuente en la Piazza Navona. Impresionantes grupos escultóricos están repartido en esta populosa plaza romana.

Fuente en la Piazza Navona.

Fuente de los Tritones, en la Piazza Navona.

Detalle del grupo escultórico de la Fuente de Neptuno, en la Piazza Navona.

Acordeonista callejera, habitual en la Piazza Navona.

Fuente en la Piazza Navona.

Piazza Navona, con su obelisco al fondo y la iglesia de Sant’Agnese in Agone, a la derecha.

La miseria convive junto al boato civil y eclesiástico, realzándose mutuamente. Nos harían falta muchos Antonios Ruiz de Padrón para terminar con este estado de cosas.

Campanario de la iglesia de Sant’Agnese in Agone.

¿Las monjas se jubilan?

Niños y agua, una atracción sin límites.

Las llaves de San Pedro, bien custodiadas por un par de anguilas. Ruiz de Padrón fue un defensor de la autoridad episcopal frente a grupos de poder religioso como los inquisidores y ciertas órdenes religiosas.

¿Solemne o trágico?

Caballo atrapado en una fuente.

Paloma sobre una rodilla de mármol.

Una de la miríada de estatuas de madonas que ornamentan Roma.

El dragón en su fuente.

Cuerpo y alma.

Con la boca seca.

El monstruo feliz.

Dos mujeres sentadas junto a la puerta verde.

Escultura a la entrada del Palazzo Altemps. Museo Nazionale Romano.

Una de las amplias avenidas que ya existían cuando Ruiz de Padrón residió en la ciudad.

Fuente y señal de tráfico con graffiti.

En Roma, siempre hay unos ojos de mármol que te observan.

Si no el alma, las piedras atrapan la memoria.

Fontana de Trevi, a mediodía.

No importa cuantos restaurantes abran sus puertas en la ciudad antigua: todos estarán llenos de turistas en las noches estivales.

Iglesia de Sant’Andrea della Valle.

Coliseo.

Colina Palatina.

Arco de Constantino, junto al Coliseo.

Palatino.

Basílica de los Santi Giovanni e Paolo, cercana al Coliseo.

Domus Augustana.

El Palatino, con el Circo Massimo en primer plano.

Templo de Saturno.

Iglesia de los santos Lucas y Martina, junto al Foro Romano.

En Roma se excava continuamente, buscando la memoria del Imperio perdido.

Detalle en una escultura, junto al Foro Romano.

Foro romano.

Templo de Saturno.

Foro.

Otras perspectiva del templo de Saturno, con la iglesia de los santos Lucas y Martina.

Estatua en el Foro.

Palacio del Senado.

Gaviotas y esculturas sobre el Palacio del Senado.

Escultura en la plaza del Senado.

Escultura en la plaza del Senado.

Estatua de bronce en la escalinata dell’Arce Capitolina.

Foro de Trajano.

Castañas asadas, a la venta en la calle.

Iglesia del Santa María de Loreto.

Sepulcro en la iglesia de San Pietro in Vincoli.

Moisés de Miguel Ángel, en la iglesia de San Pietro in Vincoli.

Moisés de Miguel Ángel.

Escultura del Ángel de la Muerte en la iglesia de San Pietro in Vincoli.

Interior de la iglesia de San Pietro in Vincoli.

Palmeras en el patio de la Universita’ Degli Studi Di Roma “La Sapienza – Facoltà di Ingegneria”.

Jóvenes romanos juegan al fútbol, con el Coliseo como fondo.

CONTINUARÁ EN…

La Roma que conoció Ruiz de Padrón (4)

Antonio Ruiz de Padrón, Diputado canario en las Cortes de Cádiz y adalid de la abolición de la Inquisición española y del sangrante Voto de Santiago, realizó un largo periplo internacional que le sirvió para convertirse en un hombre culto y para asimilar las ideas de las revoluciones americana y francesa.

En esos viajes, residió en diversas ciudades del planeta: Filadelfia, La Habana, Madrid, Roma,… En esta última ciudad –eterna antes de la llegada de Silvio Berlusconi–, tuvo que residir nuestro Ruiz de Padrón durante el tiempo suficiente para obtener su doctorado. Tanto el Vaticano como las calles, plazas, estatuas y fuentes de Roma que contienen estas imágenes debieron ser testigos de su paso.

Cúpula de la iglesia de San Pedro.

Iglesia de San Pedro, con el obelisco en primer plano.

Columnas de 16 metros de alto forman un pasillo en la faraónica entrada de la Plaza de San Pedro.

Fuente en la Plaza de San Pedro. Todos estos lugares tuvieron que formar parte habitual de los paseos de nuestro Ruiz de Padrón.

¿Cuántas señoras como ésta dependerían de las limosnas, en la Plaza de San Pedro, en tiempos de Ruiz de Padrón?

Pasillo del Vaticano. En consecuencia con el pensamiento del actual Papa Benedicto XVI, en el Vaticano se opina todavía que la belleza y el lujo son imprescindibles para comunicarse con la divinidad.

Óleo. Museo Vaticano.

Escultura romana. Museo Vaticano.

Techo de un pasillo, en el Vaticano. ¿Qué opinaría Ruiz de Padrón ante los ornatos de la casa de la máxima autoridad de la Iglesia que debía salvar a los pobres del mundo?

Escultura romana. Museo Vaticano.

Museo Vaticano.

Museo Vaticano.

Museo Vaticano.

Museo Vaticano.

Museo Vaticano.

Museo Vaticano.

Turistas en cola para visitar la basílica de San Pedro.

Plaza de San Pedro.

Guardia Suiza, custodiando una entrada en la Plaza de San Pedro.

La Guardia Suiza fue creada por el Papa Julio II, en 1506.

Obelisco en la Plaza de San Pedro.

Archivo vaticano.

Otra vista de la Plaza de San Pedro, al oscurecer.

Vaticano.

Vaticano.

Uno de los antiguos restaurantes que abundan en los alrededores de la Plaza de España y de la Fontana de Trevi.

Fuontana de Trevi, profusamente iluminada y visitada.

Figura de pez, en la Fuente del Tritón.

Durante muchos siglos, leones, caballos, peces y animales de todo tipo han expulsado agua por sus bocas en las siempre sorprendentes fuentes romanas.

Detalle de una fuente del Palacio Barberini.

Relieve en el Palacio Barberini.

Escultura en el Palacio Barberini.

Detalle de la escultura anterior.

Balcón. Palacio Barberini.

Entrada a la Galleria Nazionale d’Arte Antica, en el Palacio Barberini.

Cabeza de león, un motivo muy repetido en las esculturas romanas.

Estatua de bronce en el Ponte de Sant’Angelo.

Probablemente, cuandoRuiz de Padrón visitó Roma, las calle principales estaban tan animadas como en la actualidad.

Estatua en la Esquina de las Cuatro Fuentes.

Estatua en la Esquina de las Cuatro Fuentes.

Una de las innumerable fuentes de Roma. Las morenas o serpientes de mar, a ambos lados, son un motivo que se repite en muchos grupos escultóricos de la ciudad.

Gaviotas en el río Tíber.

Grupo escultórico, situado en lo alto de la iglesia de San Giovanni dei Fiorentini.

Escaparate de una tienda de antigüedades.

Taller de escultura

Fuente en la Piazza della Republica.

Escultura en la entrada de la iglesia de Santa Maria degli Angeli.

Escultura en la entrada de la iglesia de Santa Maria degli Angeli.

Pila del agua bendita en la iglesia de Santa Maria degli Angeli.

Detalle del Péndulo en la iglesia de Santa Maria degli Angeli.

Estatua ubicada en el techo de una iglesia romana.

Iglesia Santa María de los Ángeles.

Estatua en mármol, en Santa Maria degli Angeli.

Santa Maria degli Angeli.

Estatua de María, en Santa Maria degli Angeli.

En la Piazza dell Popolo se encuentra la iglesia de Santa Maria dei Miracoli.

Un típico callejón peatonal romano.

Macetas y farolas también ornamentan la ciudad.

Obelisco de la Piazza dell Popolo.

Click aquí para entrar en el facebook de Manuel Mora Morales

Piazza dell Popolo.

Una de las dos fuentes de la Piazza dell Popolo.

Río Tíber.

Puente sobre el río Tíber, en el Trastevere.

La vegetación de Roma, con sus palmeras canarias, no pudo pasar desapercibida a Ruiz de Padrón.

Detalle. Palacio Barberini.

La Boca de la Verdad se encuentra, desde el año 1632, en el atrio de la iglesia de Santa Maria in Cosmedin. La tradición dice que se tragará la mano de quien diga una mentira mientras palpa el interior de su boca.

Iglesia de Santa María in Cosmedin, edificada en el siglo VI. Su desolado interior casi no contiene otra cosa que las paredes y las sillas.

Cercanías del Coliseo.

Plaza del Panteón, siempre concurrida.

Fuente en la Plaza del Panteón.

Iglesia del Panteón de Agripa (siglo III).

Relieve en el Panteón.

Librería en la Plaza Madama, junto a la Fontana di Trevi.

CONTINUARÁ EN…

La Roma que conoció Ruiz de Padrón (3)

Click aquí para entrar en el facebook de Manuel Mora Morales

En los años que van desde la Revolución Francesa hasta la invasión napoleónica de España, Antonio Ruiz de Padrón visitó varias ciudades europeas. Tras la vuelta de su periplo americano (Filadelfia, Baltimore, Nueva York, La Habana), Ruiz de Padrón abandonó la orden franciscana, residió un tiempo en Madrid y, a continuación, se dirigió a Italia. Durante un tiempo, residió y estudió en Roma.

Sin duda, este edificio debió de ser visitado, más de una vez, por Antonio Ruiz de Padrón. Se trata de la Embajada de España ante la Santa Sede. Creada en 1480, esta embajada es la misión diplomática más antigua del mundo que se mantiene abierta en la actualidad.

La Orden de los caballeros de Malta tuvo (¿aún tiene?) cierto peso en la política europea y eclesiástica. A ello se debe que haya países que mantuvieran con dicha orden relaciones diplomáticas al más alto nivel.

En 1647, los españoles adquirieron en una subasta pública este de los Monaldeschi por 22.000 escudos romanos. Poco después, para ampliar el edificio, se compraron otras cuatro casas junto al palacio que fueron reformadas en 1654.

En la actualidad, continúa prestando el mismo servicio, si bien en este año de 2011 se están realizando obras de restauración. Por el momento, las visitas se reciben en este despacho exterior.

Vista de la Columna de la Inmaculada Concepción, desde el portal de la Embajada Española ante la Santa Sede.

Las escalinata Trinidad dei Monti en la Plaza de España están siempre muy concurridas, especialmente a las horas del atardecer.

Otra perspectiva de la misma escalinata que tantas veces transitaría Ruiz de Padrón. La Embajada española ante la Santa Sede se encuentra abajo, un poco a la izquierda. La Embajada española ante el Gobierno de Italia tampoco se encuentra lejos.

Fuente de la Barcaza en la Plaza de España. La obra se finalizó en 1627, para conmemorar la llegada a la plaza de un barco cuando se desbordó el río Tíber en 1598.

Fuente de la Barcaza, en la Plaza de España, con fuentes que emergen en la proa y en la popa de la escultura.

Plaza de España con las escalinatas y la iglesia de la Trinidad dei Monti, al fondo.

Iglesia de la Trinidad dei Monti.

Rincón de la Plaza de España.

Un carruaje espera, como en los viejos tiempos, clientes para recorrer los antiguos empedrados de las calles romanas.

Entrada trasera del Caffé Greco.

A pocos metros de la Plaza de España, abre sus puertas el Caffé Greco, uno de cuyos amabilísimos camareros aparece en primer término, con corbata de pajarita.

Exterior del Caffé Greco, en la Via Condotti, fundado hace 250 años, en el siglo XVIII.

Otra imagen del Greco, en cuyo interior también pueden comprarse exquisitos dulces.

El joven Goethe, durante su estancia en Roma, era uno de los clientes del Caffé Greco, donde se formaban animadas tertulias de ilustrados.

Un ángulo de una de las salas del Caffé Greco. La estancia de Antonio Ruiz de Padrón en Roma pudo coincidir con la de de Goethe y no es improbable que se hayan visto e incluso hablado en alguna de estas salas. Sobre todo, teniendo en cuenta el interés de Goethe por Canarias, cuna del protagonista de su obra de teatro “Clavijo”. ¿Existía algún otro nexo que los relacionara? Probablemente, sí, como se desvela en la novela Nuestro Ruiz de Padrón.

El Castillo y el puente Sant’Angelo que, ornamentado con sus famosas esculturas, conduce al Vaticano.

Otra vista del mismo puente y del castillo Sant’Angelo, propiedad del Varticano.

Detalle de escultura en el puente de Sant’Angelo.

Detalle de escultura en el puente Sant’Angelo.

Detalle del grupo escultórico del puente Sant’Angelo.

Otro detalle del grupo escultórico del puente Sant’Angelo.

Monjas y novicias de todo el mundo recorren Roma de manera continua. Por fortuna, ya no corre peligro inminente su virtud: Casanova murió hace varios siglos.

CONTINÚA EN…

La Roma que conoció Ruiz de Padrón (2)

Click aquí para entrar en el facebook de Manuel Mora Morales

Félix, el cocinero y propietario de Casa Nelson, en plena faena.

El guachinche Casa Nelson se encuentra situado junto al Barranco de Santos, al lado de la iglesia de la Concepción. Frente al Museo de la Naturaleza y el Hombre (antiguo Hospital) y al TEA, en Santa Cruz de Tenerife. En la actualidad, está considerado un clásico entre los entendidos y goza de una selecta clientela que lo visita con regularidad. Y con razón.

Un guachinche, aclaro para quienes no viven en las Islas Canarias, es un pequeño negocio en el que se vende vino a granel, guardado en un garrafón y servido en botellas de a “cuarta” o de a “media”, para acompañar platos de la cocina isleña que acostumbran a servir los propios dueños. Lo habitual es que los guachinches se localicen en la zona de medianías de las islas, a poca distancia del bosque, pero también es posible hallarlos en la costa o en algún que otro rincón de las ciudades.

Un guachinche tiene que colgar una pizarra, o no es guachinche.

Casa Nelson no posee una historia tan larga como otros guachinches afamados, pero todo el mundo lo elogia como ejemplo a seguir. Tanto su decoración ­–una mezcla de folclore-barroco-pop-equipocrónica– como los sabores y texturas de sus comidas dejan huella en quienes llegan a cruzar la pintoreca puerta rosada que abre diariamente a las doce del mediodía y cierra antes de las seis de la tarde.

Detrás de una pequeña barra de madera y de una báscula roja de venta antigua, se encuentra Félix Toledo, el propietario. Quizás su origen palmero le ha conferido ese maravilloso don gastronómico del que hace gala. Con productos de primera calidad, sin complicaciones ni secretos esotéricos, Félix elabora una gastronomía original y sustanciosa que arranca murmullos de entusiasmo a los comensales habituales y a los forasteros que llegan a sus cuatro o cinco mesas por recomendación o por casualidad.

Fíjese bien en el reloj… y verá por qué aquí no avanza el tiempo.

No conviene llegar tarde. Más de una vez me he quedado sin mesa por confiarme demasiado. Algunos días, la gente parece necesitar, urgentemente, una buena dosis de endorfinas y pone proa a Casa Nelson, sabedora de que el placer culinario está garantizado. Como reza una de las muchas frases que pueden leerse en sus viejas paredes: “Con los pantalones puestos, no hay mayor placer que una buena comida”.

Gran parte del encanto del negocio radica en la personalidad del propietario, con cuya amistad me honro desde hace muchos años. A Félix lo conocí yo en los montes de Córdoba, donde nos alojó graciosamente el ejército español, y, después, en Cádiz, donde volvimos a encontrarnos. Félix siempre ha tenido alma de artista y maneja los pinceles con tanta soltura como los cucharones, incluso, en una época de su vida vivió de sus cuadros. Sin embargo, esa afición a la pintura y a la libertad le trajo malas consecuencias en el cuartel, a pesar de que ya hacía tiempo que se había muerto el enano del Ferrol.

La carta, en un cartón de cigarros, comodiosmanda.

Un día, no se le ocurre a Félix otra cosa que pintar un porrón del cuartel con los colores de la bandera canaria. No tuvo suerte. A un teniente, que había estado destinado en Canarias durante la época dura del MPAIAC en los años setenta, tan pronto vio el blanco-azul-amarillo le saltaron todas las alarmas. Puso firme a toda la compañía. Interrogados los canarios, Félix tuvo la valentía de admitir que él era el autor de “la banderita de feria”, como definió aquel oficial a la enseña canaria. Creo recordar que hubo un “ejemplar” castigo por tan grave atentado al ejército español, si bien, en definitiva, lo único que consiguió el tenientillo de marras fue que los isleños nos uniéramos como una piña para “proteger” a nuestro pintor. Incluido el batería de la orquesta Los Chavez de Hermigua, a quien alimentábamos con leche y galletas, y cuyo sueño era convertirse en Cabo Tambor.

Después, la playa de Cádiz, su centro histórico y sus pescaítos fritos fueron testigos de nuestros paseos invernales, adobados con una continua nostalgia de las islas. Siempre ha sido un gusto conversar con Félix Toledo, un hombre con opiniones e ideas originales que sabe, cabalmente, cuál es el valor de la amistad tanto como el de una buena comida. Por cierto, no dejen de probar sus ensaladas.

Exterior del guachinche, con la torre de la Concepción al fondo.

Desde hace años, de vez en cuando, solo o acompañado, aparezco por el guachinche Casa Nelson, estrecho la mano de Félix y dejo que me prepare una de las mejores comidas que puedan tomarse en Santa Cruz. Al finalizar, nunca falta un magnífico postre de chocolate, una cafetera recién sacada del fuego y, si no hay demasiados clientes, una buena conversación.

Habiendo muerto Humphrey Bogart, habiéndose difuminado el auténtico París, habiéndonos despedido de todas las abundancias del capitalismo golfo, no hay por qué desesperar, amigos,… ¡Siempre nos quedará Casa Nelson!

Interior de Casa Nelson: observe el garrafón de vino sobre la barra.

.

Plano de Casa Nelson. Calle Afilarmónica Nifu-Nifa.

Son abundantes las obras modernas de narrativa donde el tiempo real del relato aparece tan desarticulado que, a veces, el lector tiene dificultades para comprender cuál es la cronología de la historia que se está contando. Algunas de ellas producen este efecto porque están mal construidas, pero otras, consideradas modelos literarios, también originan confusión. El lector llega a preguntarse si es inevitable la fabricación de este puzzle temporal para contar una historia cuyas acciones deben comenzar en un determinado momento, finalizar en otro posterior y producirse, continuadamente, en el segmento temporal que está entre ambos, marchando de forma paralela al tic­tac de cualquier reloj, mediante una línea narrativa que avanza en una sola dirección.

La diferencia entre el tiempo real y el tiempo literario marca el pulso de una obra artística y forma parte de la dificultad para reflejar en el texto lo que sucede en uno o más escenarios de manera simultánea.[1] Por ejemplo, mientras el autor describe lo que sucede en un escenario a las cinco en punto de la tarde, en otro escenario, a idéntica hora de la misma fecha, ocurre algo de capital importancia para la historia que se pretende contar. Otro ejemplo: la historia real arranca veinte años antes de que el protagonista llegue a la ciudad donde sucedieron los hechos. El día de esta llegada se cerrará la historia; pero el problema es que, entre ambas fechas reales, se interponen quinientas páginas de tiempo literario que alejarán del lector las vivencias del protagonista durante su regreso. Un tercer ejemplo, más complejo: las acciones de un personaje de la obra son justificadas en la narración psicológica, en primera persona, de lo sucedido en determinado momento crítico. Si el hilo de sus pensamientos se corta continuamente en el texto, se perderá el efecto del punto de vista unilateral e íntimo que debe percibir el lector para entender ciertas reacciones de este personaje. Por otro lado, idéntica situación se produce con otro de los personajes, de forma simultánea.

Fragmento del cartel de la obra !Bobino. Foto: Manuel Mora. París, 2011.

Una manera tosca y cinematográfica de resolver este problema sería filmar a cada personaje –escenario o acción, en su caso– y proyectar, simultáneamente, las tomas en una pantalla dividida en los trozos que hicieran falta. ¿Se puede hacer lo mismo en una página? Es evidente que sí: cuando se desee representar lo que sucede en dos escenarios al mismo tiempo, bastará con dividir la página en dos columnas y narrar en cada una la correspondiente acción simultánea… La fórmula es válida como recurso narrativo experimental y, en realidad, la he visto plasmada en algún libro.[2] Pero el lector no aceptará este procedimiento muchas veces, porque quiere leer una obra literaria, un texto estético, no un apaño ortopédico, donde los fragmentos de tiempo real están grapados unos con otros, visualmente simultáneos pero imposibles de leer al mismo tiempo, formando un collage de remiendos, en lugar de contribuir a un desarrollo armónico del relato. Por tanto, si no se desea renunciar a una narración integral, hay que buscar una fórmula adecuada para llevarla a cabo literariamente.

Cuando algún relator o historiador comienza a relatar, todo está ya instalado en el tiempo. En este sentido, la actividad narrativa, tomada sin reflexión, participa en la disimulación de la historicidad y con mayor razón de la temporalidad profunda. Pero, al mismo tiempo, expone implícitamente la verdad de la intratemporalidad en la medida en que a su autenticidad propia –la autenticidad de su inautenticidad, si se puede decir–, y presenta una estructura existencial tan original como las otras dos existenciales de las que procede.

Así, los héroes del relato cuentan con el tiempo. Tienen o no tienen tiempo de… Su tiempo del relato lo medimos porque lo calculamos y lo calculamos porque contamos con él.[3]

Y el tiempo real del relato no es un tiempo autónomo, sino el tiempo vulgar de este mundo: los días son días de veinticuatro horas, las horas tienen sesenta minutos, etc. Es decir, el tiempo del relato es un tiempo público, pues es igual para todos y es un volver presente cualquier acontecimiento pasado o futuro.

A este aspecto del arte de relatar corresponde, del lado del arte de seguir una historia, el esfuerzo por “tomar juntos” acontecimientos sucesivos. El arte de relatar, así como su contrapartida, el arte de seguir una historia, requiere por consecuencia que seamos capaces de despejar una configuración de una sucesión.[4]

  Dicho de otro modo, el autor y el lector se sumergen en el intratiempo para observar el desarrollo de cosas subsistentes. Allí todo puede tomar apariencia de presente. El relato tiende a convertir el aspecto episódico del intra­tiempo en tiempo lineal: colocar un acontecimiento después de otro, en orden cronológico, si bien no lo logra del todo, dada la tendencia de una historia, con sus episodios, a convertirse en una sola etiqueta: Descubrimiento de América, Guerra Civil, Guerra Mundial, etc.

Las acciones de una trama se dirigen hacia el desenlace de la historia. El intra­tiempo es como un río donde están todas las barcaciones con la proa hacia su desembocadura, no importa en qué lugar del cauce estén navegando. Eso significa que cualquiera que sea el tramo del río mostrado al lector, este sabrá hacia dónde van encaminadas las barca­acciones y, en su mente, las ordenará cronológicamente si los datos suministrados son correctos y suficientes. Un narrador tiene la posibilidad de recuperar de ese río lo auténticamente existencial. Este río temporal, denominado intra­tiempo, donde las cosas flotan en presente eterno es el nexo entre el tiempo lineal y el histórico.

 El objetivo trazado, no hay que olvidarlo, es presentar al lector como simultáneo lo que en el tiempo real sucede como simultáneo, reduciendo –en la narración– a lógico lo cronológico. El modelo teórico de lo temporal en Heidegger ha permitido vislumbrar un intra­tiempo que contiene elementos que desde cualquier segmento pueden incorporase a la línea narrativa. Sin embargo, aún falta por nombrar un procedimiento que haga funcionar el conjunto como un todo temporal (quizás en el sentido heideggeriano de la temporalidad, como tercer nivel) y no como series temporales desconectadas que desconcierten al lector. Ese pegamento es la historicidad, o sea el segundo nivel temporal de que se ha venido hablando, ubicado, precisamente, entre la intra­temporalidad y la temporalidad. La historicidad permite retomar la extensión entre la vida y la muerte en las operaciones de repetición.

 La repetición profunda es el mejor procedimiento para descronologizar una historia, y ya pueden hallarse indicios de esto en la fórmula espiral de la Odisea: Ulises traza un largo periplo para volver a sus orígenes en Ítaca, es decir, a sí mismo. Las circunvalaciones, mediante elementos ocultos en el relato, posibilitan modelos literarios capaces de sustituir las acciones simultáneas del tiempo real. La utilización inteligente de este método cohesiona en la mente del lector los fragmentos temporales que se esparcen a lo largo de una narración. El escritor de ficción se ve, pues, en la necesidad de profundizar en los aspectos temporales del relato para construir sus propios modelos literarios válidos.

.


NOTAS [1] Según Heidegger (Sein und Zeit) la representación tópica del tiempo como si se tratase de un encadenamiento o una secuencia lineal de instantes oculta la auténtica constitución del tiempo. El filósofo describe tres niveles: intra-temporalidad (nivel mensurable de cosas subsistentes), la historicidad (nivel donde es posible retomar la extensión entre la vida y la muerte en las operaciones de repetición) y la temporalidad: (unidad plural de tres dimensiones: futuro, presente y pasado).
[2] Juan Carlos Onetti ha utilizado este recurso en el final de El astillero. Miguel de Unamuno pensó utilizarlo en Niebla, pero luego desistió de ello, según confiesa en su ensayo Historia de Niebla (Cátedra, Madrid, 1985).
[3] Ricoeur, Paul: La función narrativa y la experiencia humana del tiempo. En: Parada Oropeza, Renato (rec.): La narratología hoy. Editorial Arte y Literatura, La Habana, 1989.
[4] Ricoeur, Paul: Ibid.

Click aquí para entrar en el facebook de Manuel Mora Morales

 

Uno de los diez mil manifestantes indignados que recorrieron las calles de Santa Cruz de Tenerife, la tarde del 15 de octubre de 2011.

El colorido presidió la demostración de descontento.

No faltó la prensa a esta cita.

Hubo una multitudinaria presencia de manifestantes de todas las edades y procedencias.

El comportamiento de los manifestantes fue intachable.

Todos los “looks” sirvieron para manifestar la protesta contra los grandes poderes económicos.

La ironía en los carteles…

La policía contempla relajada a los manifestantes.

Una pancarta espera el inicio de la marcha.

Pequeños indignados.

Un manifestante sostiene una pancarta.

Las máscaras sirvieron para satirizar a banqueros y políticos corruptos.

Parafrasear a los clásicos también vale…

El tamaño del NO sí importa.

Los fotógrafos buscan los mejores puntos de enfoque.

La maniquí no se manifestó, pero no le faltó mucho para salir también a la calle.

PULSE AQUÍ PARA VER MÁS FOTOS DE LA MISMA MANIFESTACIÓN

Click aquí para entrar en el facebook de Manuel Mora Morales

 

Tengo una fantasía recurrente desde que aparecieron las primeras noticias sobre esa lombriz de magma que recorre el subsuelo herreño. Cierro los ojos y veo un enorme gusano de fuego encolerizado que trata de vengar la destrucción de la obra de un antepasado suyo. Por eso, cuando me levanto de la cama, lo primero que hago cada día es correr al ordenador para ver si se ha abierto un nuevo cráter en El Hierro. Y, sobre todo, si ha sido en El Lajial. Naturalmente, esas figuraciones tienen su protohistoria y hasta puede ser que a alguien le interese conocerla.

Antecedentes

En el año 1995, recogí, en un libro titulado Los espacios naturales de El Hierro, la legislación que se había publicado en la comunidad autónoma canaria, respecto a la protección de nuestro patrimonio natural. Para que la publicación resultara un poco más amena que un boletín oficial, incluí algunas informaciones adicionales y una foto de cada espacio protegido. Para obtenerlas, me desplacé a la isla del meridiano cero.

Cuando llegué al lugar conocido como El Lajial, cercano a La Restinga, no me podía creer lo que contemplaba. Varias palas mecánicas estaban destruyendo, de manera metódica, lo que el Parlamento canario había reclasificado como Parque Rural, hacía pocas fechas (Ley 12/1994, de 19 de diciembre, de Espacios Naturales de Canarias). Era evidente que aquél era un lugar de especial interés natural y ecológico cuya destrucción no iba a propiciar un desarrollo armónico de las poblaciones locales y mejoras en sus condiciones de vida. La Ley dice:

“b) Parques Rurales son aquellos Espacios Naturales amplios, en los que coexisten actividades agrícolas y ganaderas o pesqueras, con otras de especial interés natural y ecológico [cursiva mía], conformando un paisaje de gran interés ecocultural que precise su conservación. Su declaración tiene por objeto la conservación de todo el conjunto y promover a su vez el desarrollo armónico de las poblaciones locales y mejoras en sus condiciones de vida [cursiva mía], no siendo compatibles los nuevos usos ajenos a esta finalidad.”

Mi primer pensamiento fue que alguien deseaba construir un estadio de fútbol, dadas las mastodónticas dimensiones del espacio que estaban “limpiando”. Sentí que algo me revolvía el estómago.

Aquel lugar no sólo yo lo conocía, sino que lo adoraba. La primera foto que había disparado allí databa de 1975. Desde hacía muchos años, cada vez que tenía ocasión de visitar El Hierro, tomaba mi cámara fotográfica y pasaba muchas horas caminando por aquellas maravillosas figuras de cordones de lava que convertían esa parte de la costa en un lienzo sobre el que la naturaleza había dibujado filigranas insólitas. La nueva Ley de Espacios Naturales de Canarias estaría plenamente justificada, incluso, si no hubiera protegido otra cosa que aquel paraje incomparable.

Mi reacción

Imaginen mi asombro. La primera reacción fue dirigirme al Cabildo de Valverde y preguntar a los funcionarios si conocían lo que allí sucedía. Por el camino, hablé con algunas personas de El Pinar que parecían contentas de que en ese paraje se hiciera algo que dejara dinero, aunque no sabían exactamente qué se estaba construyendo. Supuse que cuando uno vive en un lugar donde suceden tan pocas cosas, está deseando cualquier cambio, aunque sea para peor.

Luego, los funcionarios me dijeron que sí, que estaban al corriente de aquellos trabajos y que no me preocupase, que El Lajial sería una magnífica finca, que formaba parte del desarrollo de la isla y que no contradecía en nada la nueva Ley.

Naturalmente, la Ley de Espacios Naturales de Canarias permite cualquier interpretación torticera; incluso, permite recalificar cualquier espacio natural para que alguien, aunque no sea amigo de quien recalifica, pueda arrasar lo que más le plazca. Si no me creen, visiten una hemeroteca y revisen las modificaciones permitidas en los parque naturales canarios. Por ejemplo, en Valle Gran Rey o en Alojera, en La Gomera.

Lo que pude hacer y no hice

Cuando salí de allí, miré el edificio del Cabildo de El Hierro y me contemplé a mí mismo: un tipo insignificante entrometiéndose en los asuntos de una isla que no era la suya, en lugar de centrarse en buscar dinero para pagar al banco la hipoteca en que acababa de meterse. Ya dijo don Vito Corleone que lo primero debe ser la familia… Y le hice caso a don Vito.

En mi libro sobre Espacios Naturales, puse la foto con las palas mecánicas destruyendo El Lajial. No hice nada más, excepto lamentarme. Debí haber escrito un artículo en la prensa. Pude hacerlo, pero, a pesar de que no me hubiera llevado mucho trabajo, no lo hice. Nunca me he perdonado esa omisión.

El Leviatán repta bajo el Mar de las Calmas

Esa culpabilidad me asalta, ahora, en forma de fantasía. El gusano de magma que circula por los cimientos de la isla me mira a los ojos desde su madriguera, a doce kilómetros bajo tierra, y yo contemplo su rostro de Leviatán, su cuerpo de Leviatán, las ansias de venganza de un Leviatán que vuelve para reconstruir El Lajial. A ornamentarlo, de nuevo, con un encaje de lava como el que perduró intacto durante seis mil años al borde del Mar de las Calmas.

Grabado de Doré (1865)

A pesar de que no creo en el karma ni en la justicia de los dioses, cada vez que leo las cifras de un seísmo en El Hierro, cada vez que en los mapas del Instituto Geográfico Nacional aparece la mancha magenta que representa el último movimiento telúrico, me digo: Leviatán continúa buscando una salida cercana, por eso atravesó la isla y ahora merodea frente a El Lajial.

Epílogo

Durante el tiempo transcurrido entre el atentado a este espacio natural y los terremotos, tuve otra vivencia que no puedo dejar de reseñar. A principios de este siglo XXI, un alto cargo del gobierno autónomo canario me comentó, de manera informal, que un extranjero le había visitado en su despacho, con la pretensión de recibir un subvención por un asunto relacionado con El Lajial. Por lo que pude colegir, se trataba de un asunto tan disparatado que prefiero no reproducirlo aquí, porque nadie me creería.

Poco a poco, entendí que aquel visitante forastero era el dueño de la finca que se había plantado sobre una buena parte –les aseguro que la más hermosa– de El Lajial. No pude dejar de comentar cuánto le costó a nuestro patrimonio natural que aquel señor cultivara sus verduras en el Sur de El Hierro, mientras las autoridades hacían la vista gorda.

Sin embargo, lo único que logré con mi comentario fue que el cargo institucional cambiase el tema de la conversación y que yo no terminara de enterarme del asunto por completo. Honradamente, no creo que le otorgaran aquella subvención, pero ¡quién puede asegurarlo!

Ni el Leviatán ni los sueños forman parte de la realidad, porque en ese caso no sobreviviríamos. Sin embargo, estoy convencido de que la realidad sí forma parte de los sueños, porque en caso contrario nuestra humanidad se perdería.

Click aquí para entrar en el facebook de Manuel Mora Morales

Click aquí para entrar en el facebook de Manuel Mora Morales

Los vulcanólogos canarios consideraban que había, únicamente, entre un 10% y un 15% de probabilidades de que hubiera una erupción en El Hierro, y la ha habido (como esperaba todo el mundo)…

Lo cual quiere decir que sus probabilidades de equivocarse en sus diagnósticos respecto a la crisis volcánica están entre el 85 %. y el 90%. Es decir, no tienen la menor idea sobre el desarrollo de la misma: un diagnóstico más exacto lo podría haber hecho cualquier persona con sólo decir que las probabilidades eran del 50%. Eso sí, empleando términos menos profesionales.

Lo mismo sucedió con la Tormenta Tropical Delta. ¿Recuerdan qué técnico informó –con voz de gran experto, en los medios de comunicación– sobre la poca fuerza del viento, sólo unos días antes de que sobreviniera aquel terrible vendaval? Si no llega a avisar a tiempo un internauta con poder de convicción (Tomás Padrón), en Canarias no queda títere con cabeza. Flaca memoria tenemos…

El Volcán de las Calmas

Menos mal que aún nos gobiernan personas “prudentes”, como el presidente del Cabildo de El Hierro, que recomiendan pescar y bañarse en las aguas cercanas al nuevo volcán, ¡desde el primer día de su erupción! Eso sí, supongo que lo ha hecho confiando en el asesoramiento de los vulcanólogos canarios, los cuales se equivocan sólo en el 90% de sus diagnósticos, como mucho. Como dice el periódico El Día:

“Santana confirmó la aparición de algunos peces muertos en la zona y que han podido morir posiblemente debido a los gases procedentes del magma.

El presidente del Cabildo de El Hierro, Alpidio Armas, afirmó que en las condiciones actuales, el Foto Sub de la Isla, que es un certamen internacional de fotografía submarina, se celebrará.”

Me alegro mucho. De no vivir en esa isla en estos momentos, naturalmente. Me falta la confiada serenidad de los japoneses y de los herreños. Las crisis nucleares, sísmicas y volcánicas no me parecen cosa de risa, y tiendo a confiar más en las medidas de precaución que en los consejos temerarios e irreflexivos de algunos responsables (?) políticos.

No es la primera vez que sucede. Fraga recomendó el baño en la Playa de Palomares cuando cayó la bomba atómica que contaminó sus aguas. ¡Hasta se bañó él mismo para dar ejemplo!

Basándome en estos antecedentes, puedo adelantar que existe entre un 10% y un 15% de probabilidades de que se publique una foto de Alpidio Armas en calzoncillos, entrando confiadamente en el Mar de las Calmas o navegando, en un barco de pesca, por aguas próximas al Volcán de las Calmas, como creo que debería denominarse a este cráter, no tanto por su lugar de nacimiento como por la actitud de sus mentores.

Click aquí para entrar en el facebook de Manuel Mora Morales

 

En el siglo XIX, la cochinilla solucionó, en parte, la hecatombre económica en que estaban sumidas las Islas Canarias desde que los ingleses prefirieron comprar el vino de Madeira.

La cochinilla (Dactylapius Coccus Costa) es un pequeño animalito parásito de las pencas de nopal o tunera mexicana, que son las que producen los higos tunos, higos chumbos o higos picos. El aspecto de las cochinillas se puede ver en la foto superior: parecen pequeñas bolsas llenas de tinta roja cubiertas de un polvillo blanco.

De manera que se plantaron grandes extensiones de tuneras y se “sembraron” de cochinillas, a fin de recolectarlas y venderlas para fabricar carmín. Sólo se utilizan las hembras para extraer el colorante.

Este espléndido tinte sirve para teñir de rojo tejidos, comidas y bebidas. Actualmente, continúa utilizándose en productos como el Campari, el surimi japonés, los lápices de labios, yogurt, helados, algunos jarabes, grageas, etc.

Mano de obra no faltaba en unas islas cuya población rural vivía en una pobreza continua desde hacía siglos. Las mujeres, muchas veces abandonadas por los hombres que emigraban a América, constituyeron una reserva de trabajadoras que fueron empleadas por los dueños de las tierras en la recolección de la cochinilla.

La mayor parte de las veces, las ganancias eran divididas entre el dueño de la tierra y las recolectoras, al cincuenta por ciento.

 

Nacen unas 200 hembras de cochinilla por cada macho. La longitud de éstos es de 2,2 mm y la de las hembras 6 mm. Ellas viven unos 150 días, como máximo, y ponen 600 huevos. Nacen unas 400 larvas que durante 25 días están errantes hasta encontrar su hogar en algún lugar de las pencas.

 

Para que haya cochinilla abundante, debe procederse a una infestación artificial de las pencas. Puede realizarse colocando bolsitas de tela o papel, con cinco o seis hembras dentro, sobre una penca para que las larvas colonicen la planta tan pronto nazcan.

La cochinilla hay que recogerla viva; a continuación, se seca. El proceso de obtención del carmín a partir de estos insectos consiste básicamente en extracción acuosa, filtrado, precipitación, secado, molido y esterilización, siendo finalmente envasado.

El extracto de cochinilla es la solución concentrada que queda después de que se elimine el alcohol de un extracto acuoso-alcohólico de insectos de cochinilla.

El carmín es un polvo hidrosoluble compuesto por ácido carmínico en un sustrato de hidróxido de aluminio. Este polvo contiene aproximadamente un 50% de ácido carmínico, sustancia que tiene un peso molecular de 492,4 Da y es el agente responsable del color. También contiene alrededor de un 20% de material proteico proveniente de las cochinillas.

El Real Consulado de Comercio apoyó la introducción de la cochinilla en Canarias, en 1825. Medio siglo más tarde, Canarias llegó a producir, casi 3 millones de kilos anuales y acaparó el mercado mundial de los colorantes. La producción era el doble que la de toda América.

Sin embargo, en la década de 1850, nació un temible enemigo de la producción de cochinilla: las anilinas o tintes artificiales, que irían acaparando el mercado.

Hasta la década de 1960, a pesar de la fuerte competencia de las anilinas, en Canarias de recogió abundante cochinilla. Tanto por la subida del nivel de vida en el archipiélago, como por la prohibición del carmín en muchas comidas y bebidas, al ser considerado como tóxico por la Organización Mundial de la Salud, en 1976, el cultivo de cochinilla disminuyó sensiblemente.

La OMS ha establecido un límite de consumo diario de 5 mg/día. Entre los problemas que se han detectado con la utilización del carmín están las reacciones alérgicas de asma, urticaria, etc.

En la Unión Europea el carmín y el extracto de cochinilla deben etiquetarse como E120. También se le conoce como colorante rojo natural nº 4.

Con el cambio de siglo, la producción quedó reducida a unos 30 mil kilos. Sin embargo, desde principios del siglo actual, la producción de carmín se ha elevado a más de un 8% anual.

Actualmente, algunos campesinos han optado por volver a recolectar cochinilla, como un complemento económico frente a la crisis económica. El kilo de cochinilla fresca se paga a 8,00 euros. Para producir un kilo de cochinilla seca, se necesitan cuatro kilos de cochinilla fresca.

 

Sello polaco con dibujo de la Higuera del Diablo (Datura inoxia). (1980).

En la década de 1970, miles de jóvenes centroeuropeos viajaron a La Gomera (Islas Canarias) con un objetivo común: probar los efectos alucinógenos de la aclimatada Higuera del Diablo (Datura inoxia), un tipo de Datura, similar al Estramonio, que Carlos Castaneda (1925-1998) había descrito en su famosa novela Las enseñanzas de don Juan.

En esta novela, y en la saga que le siguió, el Peyote o Mezcalito (Lophophora williamsii) y la Hierba del Diablo (Datura inoxia) son las plantas utilizadas por el brujo mexicano don Juan para abrir las mentes de sus pupilos. Castaneda era un antropólogo brasileño, afincado en Estados Unidos, que escribió un relato, a medio camino entre la novela On the road, de Jack Kerouac, y los libros que el autor británico Lobsang Rampa había publicado sobre el Tibet. Castaneda eligió México, convirtió las nieves en desiertos, los monjes en brujos y el tercer ojo en la Hierba del Diablo. Nunca admitió del todo que su obra era producto de su imaginación.

Portada del libro de Carlos Castaneda Las enseñanzas de don Juan. Una forma yaqui de conocimiento. (1968).

En una década en la que todavía se escuchaba con devoción el Sgt. Pepper de los Beatles, se leía a los filósofos de San Francisco y no se habían limpiado los armarios de sueños hippies, Carlos Castaneda alcanzó un éxito arrollador con sus libros. Y como las edades tempranas son propicias para creer cualquier cosa, decenas de miles de jóvenes gringos se dirigieron a México para probar el Peyote y la Hierba del Diablo que en el imaginario juvenil era una especie de LSD (dietilamida de ácido lisérgico) más natural y más sobrenatural.

Al ser México, prácticamente, inalcanzable para la mayoría de los bolsillos jóvenes europeos, lo sustituyeron por La Gomera, tan pronto les llegó la noticia de que la Hierba del Diablo crecía libremente al borde de los caminos de esta Meca atlántica de los hippies. En la isla se denomina Higuera del Diablo y sus características son similares a las del Estramonio (Datura stramonium) que ha provocado algunas muertes en las últimas semanas.

“La utilización de la Datura en México comenzó antes de la conquista. Se valoraba como medicina y como estupefaciente. Uno de los primeros informes precisos es el de Hernández quien describió la Datura inoxia –el toloatzin de los aztecas, del que procede el moderno término toloache mexicano– y enumeró sus muchos usos terapéuticos entre los nativos. Describió su uso en cataplasmas como anodino, advirtiendo que la aplicación excesiva podría conducir al paciente a la locura e “imaginación de varias y vanas”. El toloache es aún ampliamente utilizado en México como una medicina y como narcótico. Los tarahumares, por ejemplo, agregan Datura inoxia tikuwari al tesquino (una bebida preparada de maíz germinado) para que sea fuerte, y las raíces, semillas y hojas de esta especie son la base de una bebida ceremonial utilizada para provocar visiones y la toman los tarahumares, hombres-medicina, para ayudar a diagnosticar una enfermedad.”(*)

En la Playa de la Arena, próxima a Valle Gran Rey, llegaron a existir asentamientos hippies estables, entre las décadas de 1960-1980.

No llegué a enterarme de si hubo algún  muerto en La Gomera, pero sí tuve conocimiento sobre muchas  intoxicaciones, algunas de las cuales terminaron con traslados urgentes a  centros médicos y la intervención a ciegas de la Guardia Civil que no conocía, probablemente, la existencia de este alucinógeno. Varios casos de  intoxicación con la Higuera del Diablo resultaron muy comentados en  Valle Gran Rey, como el de una chica alemana que entró en el Restaurante  La Puntilla (hoy desaparecido), vestida únicamente con un pequeño  chaleco, para comprar una caja de fósforos, ante el asombro del nutrido  grupo de comerciantes, agricultores y pescadores que se reunía allí cada  atardecer para charlar, beber cerveza y expresar sus nostalgias por Francisco  Franco.

Supongo que las cantidades consumidas de este alucinógeno eran muy pequeñas o que la diosa de la fortuna acertó a pasar por allí en esos años, dado que con tanta gente consumiéndolo tendrían que haber ocurrido muchas desgracias. Lo cierto es que las recetas de don Juan fueron pasando al olvido y aquellos u otros jovenes que llegaban a la isla pasaron de las drogas alucinógenas a la cocaína, siguiendo el ejemplo de los recién estrenados yuppies y parte de una clase política que ahora contemplamos con sus cerebros achicharrados.

Antiguo grabado de la Datura inoxia, en el Códice Badiano.

Ahora, vuelve la Datura con su cargamento de distorsión y de muerte, en forma de Estramonio. Quizás, regrese con ella la necesidad de creer en los mitos y de adquirir unos superpoderes que esas montañas de libros de autoayuda son incapaces de proporcionar, en estos tiempos de desilusión. No encuentro mejor nombre para esta necesidad de supermanizarse que el de “Síndrome de Óbelix”, por aquello de la poción mágica. Las autoridades, haciendo gala de una inteligencia superior (como la de los romanos que rodean la pequeña aldea gala), han dado la imposible orden de arrancar los millones de matas de Datura que crecen por todas nuestras geografías. Quizás, la próxima orden sea destruir todos los cuchillos de cocina para que se terminen los apuñalamientos domésticos. Lo único que no ordenarán será subir los presupuestos de Educación y Cultura. Faltaría más.

____________

(*)  Datura inoxia or tolohuaxihuitl, a medicinal and narcotic plant of ancient Mexico. En  The Badianus manuscript (Codex Barberini, Latin 241), Vatican library: An Aztec herbal of 1552. Traducción de Emmart, E. W, Johns Hopkins Press. , Baltimore, 1940.

El Códice Badiano  o Códice de la Cruz-Badiano fue  escrito, en la lengua de los aztecas, por Martinus de la Cruz y traducido al Latín por Johannes Badianus, en el siglo XVI. En el año 1990, el papa Juan Pablo II lo llevó como regalo en su visita a México. En la actualidad, se encuentra depositado en el Instituto Nacional de Antropología e Historia de México.

Iglesia catedral ortodoxa Agia Triada, en El Pireo, Atenas. (Foto: Manuel Mora).

Cuando salen a la luz fuertes acusaciones, los responsables de las instituciones suelen defenderse creando cortinas de humo. Sobre ellas, proyectan los pecados ajenos. Tras ellas, tratan de esconder sus culpas. No es un invento nuevo, pero resulta muy efectivo cuando se tiene poder sobre los medios.

“El Vaticano carga con escándalos de pederastia” dicen los titulares. Esta imagen corresponde a un periódico de la Iglesia Ortodoxa que se reparte en la iglesia de Agia Triada, en El Pireo, un puerto pròximo a Atenas. (Foto: Manuel Mora).

En Grecia se abre el debate sobre la acumulación de riquezas de la Iglesia Ortodoxa, de lo que le cuesta al Estado mantenerla y de su exención de las tasas inmobiliarias. Ya hay gente preguntando por qué casi no paga impuestos la institución que más tierras posee en este país, después del gobierno. De manera que el clero se ha puesto nervioso tan pronto se ha olido que pueden tocarle el bolsillo. Respuesta: en los templos helénicos se trata de crear cortinas de humo realizando fuertes ataques contra el Vaticano. Se critica a la Iglesia Católica por el poco esfuerzo que ha hecho por esclarecer, castigar y compensar los casos de sacerdotes pederastas que están surgiendo en numerosos países. Mientras los fieles piensen en eso, no se ocuparán de las finanzas de sus líderes religiosos.

La imbricación de la Iglesia Ortodoxa con el Estado es más que evocadora. (Foto: Manuel Mora).

También la Iglesia Ortodoxa rusa está realizando aspavientos en los medios de comunicación. Hace pocos días, condenaron públicamente la novela Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, como una obra dañina para la moral que promueve la pedofilia. Supongo que sus popes no habrán leído su otra novela Memoria de mis putas tristes (2004), porque, en ese caso, encargarían el trabajito a la mafia rusa, directamente. Todos nos acordamos del penoso caso del ayatollah Ruhollah Jomeiní y del novelista indio Salman Rushdie.

Un sacerdote ortodoxo, con una mazorca asada en la mano, pasea en las cercanías de la Acrópolis. (Foto: Manuel Mora).

¿A qué escándalo económico se está adelantando la iglesia oficial rusa? ¿Se trata únicamente de potenciar la candidatura de Putin al Kremlin? Tengo la completa seguridad de que no tardaremos en saber qué intereses ocultos hay detrás de estas condenas a literatos ajenos y propios, como Nabokov.

Una de tantas personas sin hogar que deambulan por la ciudades griegas. Sólo ellos y los clérigos están libres de impuestos. Por razones diferentes, lógicamente. (Foto: Manuel Mora).

Lo manifestado por el Consejero de Educación del Gobierno de Canarias, respecto a no aumentar las horas de clase en el profesorado canario, me parece de lo más sensato que he escuchado en los últimos tiempos. Ahora, le toca cumplir este compromiso, olvidarse de las fotos oportunistas a que nos tenía acostumbrados Milagros Brito y arrimar el hombro él mismo, igual que le ha solicitado al profesorado. Sacar a este archipiélago de su atraso secular, bien merece un esfuerzo conjunto.

En cuanto al número de horas de clase que reciben los alumnos, vale la pena echar un vistazo a la imagen que encabeza estas líneas, para sacar las conclusiones adecuadas, sin que nadie tenga que decirnos lo que debemos “creer” al respecto.

Esta tabla comparativa, publicada por la OECD, habla por sí sola, sobre la relación entre las horas de clase recibidas y el rendimiento académico de los alumnos de Educación Primaria y Secundaria.

Compare España (en verde) con Francia (azul), con Finladia (amarillo) o con México (rojo). Como es bien sabido, Finladia y Corea son los dos países mejor situados en el Informe Pisa. Fíjese en que Alemania tiene menos horas de Educación Primaria (círculos negros) que España. En realidad, sólo hay 5 países con un horario de educación primaria más extenso (aunque a poca distancia) que España.

Como cualquiera puede sacar unas conclusiones muy claras, no hace falta que yo las reseñe.

Para ver el gráfico en un tamaño mayor, pulse el botón derecho del ratón y seleccione: ‘ver imagen’.

Incluyo a continuación el Informe Pisa de 2009 (son los datos más recientes publicados en la actualidad), extractados de la publicación del Ministerio de Educación. En él puede apreciarse una lista de países clasificados, de mejor a peor, según los resultados obtenidos en la baremación de comprensión lectora.

La isla de El Hierro está temblando. Terremotos. Dicen que un volcán podría entrar en erupción. Las autoridades han ofrecido a sus habitantes el consejo del médico a palos: coman, beban y tíñanse el pelo sin perder la calma, y no apaguen la radio. Como si los herreños fueran esos japoneses vecinos de una central nuclear que tienen el entrenamiento necesario para no cambiar la sonrisa ante las amenzas de catástrofe y una fe ciega en la capacidad de sus dirigentes.

Y, quizás, lo sean, porque hace algo más de dos siglos sucedió lo mismo y se comportaron como tales japoneses. Qué remedio, porque no les dejaron alternativa. El investigador Antonio Béthencourt Massieu encontró, en unos legajos depositados en el Archivo Histórico Nacional, varios documentos que así lo confirman. Como tantos manuscritos que describen sucesos ocurridos en estas islas, también ése parecía escrito por un bromista o un escribano surrealista. Sin embargo, describe hechos reales.

El Hierro temblaba, a finales del siglo XVIII. Terremotos. La población estaba alarmada porque intuía que pronto surgiría un volcán que pondría sus vidas en peligro. Por esta razón, los vecinos enviaron a un mensajero en un velero a Las Palmas de Gran Canaria para solicitar la evacuación de los escasos habitantes de El Hierro, no más de unos pocos miles.

Pero los señores de la Real Audiencia de Las Palmas, seguramente preocupados por la que podría caerles si malgastaban el dinero público, declararon que la institución no era jurídicamente competente para resolver el asunto. De modo que se debería consultar a la Corte española antes de tomar cualquier decisión. Así, enviaron un barco para solicitar de Su Majestad el Rey de las Españas el permiso para salvar a los herreños. Indudablemente, eso llevaba su tiempo.

Los herreños temblaban tanto como El Hierro, porque nadie venía a rescatarlos. Por fin, llegó la respuesta de su borbónica majestad: el Rey no tiene suficiente dinero para llevar a cabo el rescate.

La Real Audiencia se conmovió y decidió salvar a aquella pobre gente: fletó un barco con órdenes de navegar hasta El Hierro y transportar a un predicador con el fin de confesar a todos los herreños y prepararlos para bien morir cuando el volcán entrase en erupción. Quizá no entró… o quizás sí hubo una erupción en 1793.

Hoy también El Hierro tiembla. Esperemos que no suceda nada, igual que la otra vez. Que sea una falsa alarma. Que no venga el lobo. Pero ¿y si ahora viene de verdad? .

Esta mañana, los representantes del cabildo herreño llamaron a la tranquilidad y ofrecieron las siguientes:

“RECOMENDACIONES A LA POBLACION

Una vez declarada la fase amarilla significa que hay que prepararse ante una evolución desfavorable del fenómeno, y lo más importante es estar atentos a los mensajes oficiales de prevención y autoprotección que serán específicos para las zonas de riesgo. Las medidas generales que se toman en las zonas de mayor riesgo son los siguientes:

-Escuche la radio o mire en la televisión los informes oficiales sobre la actividad volcánica y su evolución. Es conveniente tener una radio a pilas.

-Para cualquier aclaración adicional llame al 012

-También estarán disponibles las páginas de Internet del Gobierno de Canarias y de, en este caso, el Cabildo de El Hierro.

-Asegúrese de tener en casa la documentación personal de toda la familia y de la vivienda organizada y agrupada para poder transportar lo más importante.”

Esperemos que sean suficientes y no haya que enviar a un confesor. Al menos, yo, con la mano en el agua, así lo espero.

Escultura: Dislexia, Alicia Martín, 2002. Exposición Parangolé. Museo Patio Herreriano de Valladolid. (Foto de Manuel Mora, 2011).


Desde la invención de la imprenta, los libreros han sido uno de los principales eslabones de la cadena cultural que une al autor de un libro con el lector. Sin reparar en ellos, no es posible entender la difusión de la cultura. Aunque los nuevos soportes para la literatura hagan menos imprescindibles las librerías tradicionales, no es ético guillotinar de manera tan radical e inmediata a estos intermediarios culturales, después de tantos servicios prestados.

Quiero contarles cómo actúa un grupo de grandes editoriales en complicidad con algunos colegios para hacer su agosto en septiembre, en perjuicio de los alumnos y de sus familias, y de los sufridos libreros. Este es un tema donde hay mucha tela que cortar, y deberíamos irla cortando poco a poco; pero, por esta vez, me quiero referir únicamente a un asunto concreto.

EL APARENTE PROBLEMA

Verán. Las editoriales, como otras empresas, van acumulando los productos que les devuelven los puntos de venta porque han caducado o porque han salido al mercado otros nuevos que los sustituyen. Por ejemplo, un libro de texto X publicado en 2007, tiene una nueva edición en 2011 que es, lógicamente, la que deben utilizar alumnos y profesores. Entonces, se crea un aparente problema: la editorial acumula en sus almacenes una cantidad del título X (pongamos que son 5.000 ejemplares) y debe optar por reciclar el papel o enviar los volúmenes a países en desarrollo, de manera prácticamente, gratuita. Un inconveniente que ya estaba previsto cuando fue editado y, por tanto, incluido en el precio de venta.

LA BRILLANTE IDEA

Sin embargo, hace un tiempo, supongo que en una soleada y hermosa mañana, alguien tuvo una idea genial para echar fuera del almacén el libro X, sacándole un beneficio adicional: ofertarlo, a menos de la mitad de precio, a colegios privados (concertados o no) con dirigentes “comprensivos”. Dicho y hecho. Una serie de centros acogen la idea con saltos de alegría, dispuestos a llevarse su parte de ganancia de tan lindo negocio. Y proceden así:

UN ATROPELLO EN TODA REGLA

Entregan una lista de libros a los padres, en la que figura el libro X (de texto o de lectura). Pero les advierten que deberán comprar la edición de 2007. Cuando los padres van a las librerías, los libreros les informan de que ese libro está descatalogado y que la editorial no se los sirve porque ya está agotado. De modo que a los padres no les queda otra alternativa que comprarlo en el colegio, al precio normal. Lo cual multiplica las ganancias del colegio.

¿Les parece bonito?

LOS VIGILANTES DE LA… NADA

Esto, que debería ser sabido tanto por la Inspección Educativa como por las Asociaciones de colegios, no se está remediando; ni siquiera persiguiendo. Al menos, que yo sepa. Tampoco he tenido noticias de que las Asociaciones de libreros lo hayan denunciado públicamente, previniendo a los padres de un posible daño.

MÁS Y MÁS, PERO MUCHO MÁS

Mentiría si dijera que me extraña todo este podrido asunto, porque en realidad no me extraña; pero sí me entristece que la codicia de algunos no se detenga ante el perjuicio de muchos niños. De muchas familias. De muchas librerías. Evidentemente, no es el único caso de personas que detentan cargos directivos en los colegios privados y públicos que redondean su sueldo vinculando las necesidades de los alumnos con sus negocios familiares. En otra ocasión, les cuento más, porque, como dije al principio, hay mucha tela que cortar detrás de algunas caritas angelicales que parecen no haber roto nunca un plato…

¡SE CALLEN!

Y si usted se pregunta por qué estas prácticas no las denuncia la gente, la respuesta es la siguiente: en este país suele recibir más castigo el mensajero de la noticia que el autor del delito. Por eso, la gente calla. Y, como la gente calla, es más fácil matar al mensajero.

INVITACIÓN a la presentación de la novela histórica
NUESTRO RUIZ DE PADRÓN. la isla transparente, de manuel mora morales

DÍA:        Jueves, 22 de septiembre de 2011
HORA:    20:30
LUGAR:    Museo de Historia y Antropología de Tenerife
        Calle San Agustín, nº 20 (Casa Lercaro)
        La Laguna – Tenerife – Tel.: 922 82 59 49/43

En el acto de presentación, se proyectarán imágenes inéditas de un documental sobre la vida de Antonio José Ruiz de Padrón, personaje canario que fue el principal artífice de la abolición de la Inquisición española.

Por primera vez, en su historia, abre sus puertas a las cámaras el Convento de clausura de Santa Clara. Calle Viana (antigua Calle del Pino). La Laguna. Tenerife.

Juana Ruiz de Armas, una de las hermanas de Antonio Ruiz de Padrón, profesó como monja clarisa en este convento.

La mayor parte de las monjas del convento de Santa Clara son treintañeras. También está interna una monja gallega que es abuela. Llegó a este convento de la mano del anterior obispo de la Diócesis Nivariense, don Felipe Fernández.

Patio interior con jardín y pozo de agua.

El mismo patio, visto desde uno de los claustros.

Otro patio interior. El tamaño del convento es enorme.

Otro patio más. En este descomunal edificio únicamente viven dieciséis monjas clarisas.

Este magnífico horno servía para preparar los panes y los dulces a que son tan aficionadas las monjas de todo el mundo. Aquí no cabe decir: “A falta de pan…”.

Ruedas de molino. En otros tiempos, las comunidades religiosas molían los granos, procedentes de sus fincas, que en Tenerife eran muy extensas. Uno de los problemas de las islas, cuando llegaban las hambrunas, era que la Iglesia vendía sus cereales fuera del archipiélago, dejando desabastecidas a las clases humildes. Muchas veces, hubo enfrentamientos entre el Cabildo o el Capitán General con los clérigos por este asunto.

Varias salas de grandes dimensiones, que se encuentran en el piso superior, van a ser destinadas a salas de exposición de la historia religiosa lagunera.

La madera de los suelos, techos y vigas es de una calidad extraordinaria.

Vista de un patio interior.

En el siglo XVIII, la situación del convento era la siguiente: ” [...] el Convento de Santa Clara con veinticinco profesas a las que he de sumar un par de novicias guapísimas y a sus veintidós criadas que tampoco desmerecen”. (Cita de la novela Nuestro Ruiz de Padrón. La isla transparente). Lo cual viene a dar una idea de la clase social de la que procedían las monjas clarisas.

Sin embargo, las monjas de un vecino convento femenino no gozaban de tantos privilegios: también en el siglo XVIII, alberga “[...] el Convento de Santa Catalina cuarenta y nueve profesas pero al no ser tan hidalgas como las clarisas únicamente cuentan con quince criadas y con menos contarían si no mantuviesen alojadas a cinco señoras de la alta alcurnia feas como cacatúas. Claro que todas estas cifras no hay manera de saberlas con certeza y el padre Viera me dijo una vez que en una averiguación realizada había el doble…” (Cita de la novela Nuestro Ruiz de Padrón. La isla transparente)

“Entre esas monjas encontramos a una inglesa que nos sirvió de intérprete, aunque la verdad no era muy buena, pues había llegado allí en su juventud; ya entonces era
vieja y nunca había tenido la ocasión de hablar su lengua nativa, olvidándola en parte.
[...] Por su relato, la vida de una monja difiere poco de la de una niña en la escuela y la abadesa es una especie de institutriz; están obligadas a ajustarse puntualmente a los horarios de levantarse, comidas, oraciones, etc., y reducidas constantemente al silencio con sus propias compañeras, sea agradable o desagradable, con el añadido de que sólo la muerte las puede liberar.”
(Retazos de una carta enviada desde Tenerife a Inglaterra, en 1764, por la Sra. Kinderley, inglesa que visitaba la isla, citada en la novela Nuestro Ruiz de Padrón. La isla transparente.)

De los treinta y cinco conventos que existían en Tenerife, en el siglo XVIII, diez pertenecían a congregaciones femeninas. Una tía herreña de Ruiz de Padrón, llamada María José Padrón, estaba adscrita al convento de las Claras, en La Orotava.

Cuando Antonio Ruiz de Padrón enfermó gravemente, en 1822, sus rentas económicas disminuyeron de una forma drástica. Como su hermana Juana dependería de su dinero si disminuía el número de monjas, Ruiz de Padrón le escribió una carta contándole su situación económica y recomendándole que marchara a la casa familiar de La Gomera.

“Ya le escribo á Juana que podía irse á vivir con vosotros, pues cuando falte el número de Monjas que prescribe la Ley, tendrá que mudar de Convento, ó irse á casa. No lo hará, porque es terca, mas ya le digo que absolutamente no tengo nada que enviarle en adelante.” (Cita extraída de la novela Nuestro Ruiz de Padrón. La isla transparente).

Actualmente, el voto de silencio de las monjas no se lleva tan a rajatabla: hablan libremente entre ellas y con sus familiares cuando las van a visitar.

La reclusión no es drástica. Si necesitan salir por enfermedad o cualquier otra urgencia, lo hacen. Algunas van a comprar a la calle y hasta existe una monja que conduce un vehículo del convento.

La restauración se ha llevado a cabo con dinero del erario público.

El encargado de la restauración fue el Plan Especial de Protección del Casco Histórico.

Se emplearon casi cuatro millones de euros, procedentes del dinero de los ciudadanos que para restaurar este patrimonio entregaron el Cabildo de Tenerife, el Ministerio de Cultura y el Gobierno de Canarias.

El convento de Santa Clara fue construido en el año 1585.

Aunque en el también enorme convento de Santa Catalina, únicamente viven cuatro monjas, nadie quiere oír hablar de poner juntas a catalinas y clarisas en un solo edificio, aunque el ahorro que ello significaría para los fieles católicos sería más que significativo en estos tiempos de crisis. Evidentemente, la fe y el ahorro siguen caminos distintos. Por eso yo tampoco creo los bancos.

La cantidad de tejados que posee este convento impresiona al visitante.

Una de las celosías que tanto abundan en los conventos femeninos y que les permiten a las monjas mirar sin ser vistas.

Acceso a la planta superior.

Este espacio estaba dedicado a las labores de panadería.

La misma subida a la segunda planta, vista desde otro ángulo.

La restauración se ha hecho en toda regla.

Sala de la planta baja, con bancos adosados a las paredes. Estos espacios también serán destinados a retiros espirituales.

Exterior del convento y de la capilla de Santa Clara, en la Calle Ascanio y Nieves.

Interior de la lujosa capilla de Santa Clara, también restaurada.

Vista exterior del restaurado ajimez del convento.

Muro exterior de la capilla de Santa Clara. ¡Cuántas veces debió proyectarse en esta pared la sombra del gran Antonio Ruiz de Padrón, mientras se dirigía a ver a su hermana Juana, en el convento, o a realizar sus labores en la Real Sociedad Económica de Amigos del País!

Antonio José Ruiz de Padrón, el hombre que logró derribar la Inquisición española, vivió en Filadelfia desde 1785 hasta 1788. Estas fotografías muestran el centro histórico e imágenes de la entonces capital de los Estados Unidos de América.

(Copyright by Manuel Mora Morales, 2011, para todas las fotos de este álbum)
 
 
Todas las fotos se pueden ver ampliadas, pulsando el botón derecho del ratón y, a continuación, “ver imagen”.
 
Estatuas de los revolucionarios americanos del s. XVIII, junto a la Sociedad Histórica Presbiteriana, en Filadelfia.

Estatuas de los revolucionarios americanos del s. XVIII, junto a la Sociedad Histórica Presbiteriana, en Filadelfia.

Estatuas de los revolucionarios americanos del s. XVIII, junto a la Sociedad Histórica Presbiteriana, en Filadelfia.

Parque del Amor (JFK Plaza). Filadelfia

George Washington mantuvo contactos con Ruiz de Padrón, en Filadelfia.

Estatuas de los revolucionarios americanos del s. XVIII, junto a la Sociedad Histórica Presbiteriana, en Filadelfia.

Una vista típica de una calle de Filadelfia.

Estatua de Benjamín Franklin, amigo, vecino y contertulio de Ruiz de Padrón.

Estatuas de los revolucionarios americanos del s. XVIII, junto a la Sociedad Histórica Presbiteriana, en Filadelfia.

La arquitectura institucional de la época revolucionaria tiende a repetir las construcciones clásicas, tanto en las columnas como en el resto de la fachada de los edificios.

Estatuas de los revolucionarios americanos del s. XVIII, junto a la Sociedad Histórica Presbiteriana, en Filadelfia.

Cementerio de la iglesia de Santa María. Filadelfia. En esta parroquia se desempeñó el canario Ruiz de Padrón, en su época de Padre Lector franciscano.

Cento de visitantes Independencia. Un recorrido por los avatares de la guerra contra Gran Bretaña, en el siglo XVIII.

Una calle de Filadelfia, a finales del siglo XVIII. Grabado. Esta debió ser la imagen que ofrecía la ciudad durante la estancia de Ruiz de Padrón.

Los escaparates de las tiendas de Filadelfia tienen decorados muy originales.

La hija de Benjamin Franklin, Sarah Franklin Bache. Cuando Ruiz de Padrón arribó a Filadelfia, ella contaba con 42 años y él con 27.

Estatuas de los revolucionarios americanos del s. XVIII, junto a la Sociedad Histórica Presbiteriana, en Filadelfia.

Mapa antiguo de Filadelfia. Era la mayor ciudad de los Estados Unidos, en el siglo XVIII.

Estatuas de los revolucionarios americanos del s. XVIII, junto a la Sociedad Histórica Presbiteriana, en Filadelfia.

Souvenirs vestidos con trajes del siglo XVIII.

Velero frente a Filadelfia. Óleo. Museo Oceanográfico. Cuando Ruiz de Padrón visitó Filadelfia, su puerto era muy activo y mantenía frecuente tráfico con las Islas Canarias.

Estatuas de los revolucionarios americanos del s. XVIII, junto a la Sociedad Histórica Presbiteriana, en Filadelfia.

Interior del Centro de Visitantes de la Independencia

Estatuas de los revolucionarios americanos del s. XVIII, junto a la Sociedad Histórica Presbiteriana, en Filadelfia.

Carta Magna de los Estados Unidos. Centro de Visitantes de la Independencia.

Estatuas de los revolucionarios americanos del s. XVIII, junto a la Sociedad Histórica Presbiteriana, en Filadelfia.

Monumento a los emigrantes. Filadelfia. Además de Ruiz de Padrón, otros canarios arribaron a estas tierras y se sumaron al movimiento democrático americano.

Estatuas de los revolucionarios americanos del s. XVIII, junto a la Sociedad Histórica Presbiteriana, en Filadelfia.

Grabado sobre los muelles de Filadelfia en el siglo XVIII.

Estatuas de los revolucionarios americanos del s. XVIII, junto a la Sociedad Histórica Presbiteriana, en Filadelfia.

Jardín con estilo del siglo XVIII. Filadelfia.

Estatuas de los revolucionarios americanos del s. XVIII, junto a la Sociedad Histórica Presbiteriana, en Filadelfia.

Detalle del monumento a los emigrantes. Filadelfia.

La Campana de la Libertad.

Cartel pegado en la calle.

Estatuas de los revolucionarios americanos del s. XVIII, junto a la Sociedad Histórica Presbiteriana, en Filadelfia.

Curioso recibo por dólares españoles de la época revolucionaria.

Continúa…

Sentado en el pequeño muelle, junto a los pescadores que hablan en su indescifrable dialecto napolitano, la mirada se me vuela tras la serenidad de las gaviotas. Ajenas a las preocupaciones que reptan en el suelo, ellas ejecutan sus bucles de libertad entre el azul del agua y el del cielo.
La frase del título se debe a  Ludwig Börne, un escritor que vivió para defender sus ideas de libertad.

Con el volcán Vesubio como fondo, una escollera en la costa de Nápoles se está convirtiendo en un poema de amor colectivo. Mientras exista romanticismo, vivirá en este mundo la esperanza.

manuel_mora_morales_Un inmigrante en Paris

En realidad, no sabría decir si prefiero que esta foto de un inmigrante que expone su mercancía en París produzca en alguien un pensamiento o que despierte un sentimiento. Es bien sabido que la mitad de nuestras equivocaciones nacen de que cuando debemos pensar, sentimos, y cuando debemos sentir, pensamos.

Entradas antiguas »

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.